27
Jul

QUERIDOS AMIGOS

   Escrito por: Sebastián   en Uncategorized

La novela ya está a la venta en La Casa del Libro de la Gran Vía, también se puede comprar en la red en:

www.casadellibro.com
www.editorialdilema.com

Gracias por el interés que habéis mostrado.

Un abrazo
Sebastián

4
Jun

ANUNCIO DE PUBLICACIÓN

   Escrito por: Sebastián   en Uncategorized

Queridos amigos que leéis este blog. Quiero anunciaros que acabo de publicar una novela. No quiero engañar a nadie por lo que he de decir que no es una novela al uso: no es una novela para leer en el metro. En realidad es una alegato contra la guerra y, sobre todo, una reflexión sobre la importancia de ser muy consciente de en nombre de qué o de quién una persona sacrifica todo o una parte de sí mismo o de su vida.
No puedo ocultar tampoco que la novela es también muy dura y en cuanto a la forma narrativa es un ejercicio literario exigente.
Ningún autor tiene la suficiente distancia como para evaluar su obra con un mínimo de objetividad, así que os invito a todos los que la leáis que, si os apetece, pongáis un pequeño comentario, sea del tipo que sea, que pueda ser útil para otros.
Aun no está a la venta en librerías, solo en la Feria del Libro de Madrid en la caseta 84. En cuanto esté comercializada, una modesta comercialización, avisaré por este mismo medio.

dibujo

14
May

Zen y mente (I)

   Escrito por: Sebastián   en Budismo

No es fácil hablar de zen pero, de un modo formal y sucinto, baste decir que es una forma de budismo que llegó en el siglo V desde India a China-donde se llamó chan y de este vocablo deriva zen- llevado por el mítico maestro Bodhidharma y luego viaja a Japón a finales del siglo XII  aunque el budismo ya era conocido en la isla nipona desde el siglo VI.
Cuando el budismo se difundió por China se impregnó de la visión del mundo del taoísmo y, de esa unión, nació el chan, una forma de budismo muy singular y sutil pero de enorme profundidad.
Cuando el chan llega a Japón igualmente se impregna de la visión del mundo de ese lugar y época, de su ética y estética, especialmente de la concepción de la vida que tenían los samuráis. El resultado es el zen que conocemos hoy que tanto ha influido en el alma japonesa. Por último podemos concluir diciendo que existen dos escuelas principales rinzai y soto. En cuanto a occidente, hay que destacar a los dos maestros principales que lo difundieron. Shunryu Suzuki en Estados Unidos y Taisen Deshimaru en Europa.
Pero esto no es siquiera la periferia del zen porque en el zen hay carne, huesos y médula tal como afirma su enseñanza.
La base de su práctica es la meditación, el za zen, una base que comparte todo el budismo y anteriormente el hinduismo: la meditación  vipassana.
La pretensión primera de la meditación es dejar al practicante con la menor cantidad de estímulos sensoriales en una posición que, por un lado, no propicie el sopor, y por otro, que permita “la estabilidad”. Para ello el practicante se sienta en el suelo con las piernas cruzadas encima de un zafu, un cojín redondo de unos 20cm. de alto que eleva las caderas y facilita la posición de piernas cruzadas y que la columna vertebral permanezca derecha. De este modo, inmóvil, sin casi estímulos de sonidos, visuales, táctiles o cinéticos, aparece un escenario en el que la mente, sin la excitación común producida por los sentidos, se muestra en disposición de ser observada. Efectivamente, al poco, la mente se desplaza de un pensamiento a otro; lo mismo presta atención a una incomodidad de la postura, se instala en un recuerdo o planifica tareas pendientes. Pero sigue con su actividad. Y el meditador, en las primeras fases, puede observar ese ir y venir de pensamientos fugaces y plantearse de un modo natural las primeras preguntas: si observo mis propios pensamientos, ¿es la mente la que se observa a sí misma?; ¿hay dos mentes?; ¿son los pensamientos productos de la mente o no lo son?; ¿existe “algo” independiente de la mente que es capaz de observar la mente?

8
Mar

El canto del bienaventurado

   Escrito por: Sebastián   en Hinduismo

Uno de esos libros inmortales y al que se puede recurrir siempre con la certeza de que, lo abras por donde lo abras, encontrarás enseñanzas intemporales es el Bhagavad Gita o Canto del bienaventurado.
Aquí traigo unos breves ejemplos.
En los primeros la Divinidad se revela hablando de Sí misma:

-…nada hay superior a Mi. Por mi acción, todo lo que existe se enlaza como perlas sobre el hilo de un collar.

-…Yo soy la Vida en todos los seres que existen.

-…[ todos los seres] se originan en Mi, pero Yo no estoy en ellos ; por el contrario, son ellos los que están en Mi.

Este ejemplo habla sobre la conducta impecable:

Los sabios llaman renunciamiento exterior al abandono de las acciones engendradas por el deseo; y llaman renunciamiento interior al abandono del interés por el fruto de las obras.

Y otro más, en este caso sobre la forma de llegar a Él:

-…[el ser humano] gracias a su amor me conoce, dándose cuenta de lo que Yo soy y de todo lo que soy, de todo mi Ser y de toda mi Esencia; y, después de haber conocido esto, se une Conmigo.

Si el Gita, un diálogo entre Krishna y su discípulo y amigo Arjuna, hubiese contenido solamente estas breves sentencias ya solo por ellas merecería la pena, pero es un pequeño cofre que guardas muchos otros tesoros de enseñanzas sobre:
. La acción desinteresada
. El cumplimiento del deber
. El desapego
. El conocimiento de la naturaleza divina e inmortal del ser humano
. La necesidad de purificación en especial de la mente
. La importancia de tomar conciencia del mundo como algo irreal, efímero e ilusorio

11
Feb

Reflexión

   Escrito por: Sebastián   en Reflexiones

Hoy muchas personas pierden la salud para ganar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud;
piensan con ansia y miedo en el futuro lo que les impide disfrutar el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro y viven como si no tuvieran que morir nunca y al final mueren como si nunca hubiesen vivido.
 
                                                                                            DALAI LAMA

2
Feb

El problema del monje

   Escrito por: Sebastián   en Un cuento una enseñanza

Un monje le dijo una mañana a su maestro que tenía un problema que deseaba comentar con él, y este le contestó que esperase hasta la noche.
Cuando llegó la hora de dormir, el maestro acudió al dormitorio y preguntó dirigiéndose a todos los discípulos:
- ¿ Donde está el monje que tenía un problema ? ¡ Que salga aquí ahora !
El aludido lleno de vergüenza dio un paso al frente. Al verlo, el maestro dijo:
- Monje, has aguantado un problema desde la mañana hasta la noche. Si tu problema hubiese sido que tenías la cabeza debajo del agua no habrías aguantado con él más de un minuto. ¿ Qué clase de problema es ese que has sido capaz de aguantarlo durante horas ?

Este breve cuento de origen zen nos ayuda a poner la mirada en  una situación que nos es común.
Muchas veces llamamos problemas a cualquier cosa. Somos expertos en convertir un pequeño contratiempo en un inconveniente, un inconveniente en una dificultad y, por fin, la dificultad la convertimos en un problema. Es decir, sin darnos cuenta en la mayoría de ocasiones, el pequeño contratiempo queda transformado en problema y como tal lo abordamos.
Y obviamente no es lo mismo afrontar un pequeño contratiempo que un problema. Nos solemos enfrentar a los inconvenientes y los contratiempos de modo ejecutivo, con el esfuerzo justo, sin aspectos emocionales añadidos, con el único objetivo de solucionarlos del modo más eficaz posible. Es cierto que muchos contratiempos son en verdad costosos y nos cuestan esfuerzo, sobre todo aquellos que interrumpen o modifican planes elaborados. Especialmente a quellos a los que les encanta hacer planes. Pero un problema, un verdadero problema es algo distinto.
El monje zen recibió de un modo directo una enseñanza ejemplar. Seguro que a partir de ese momento aprendió a diferenciar un inconveniente de un problema.

11
Dic

El hombre sediento

   Escrito por: Sebastián   en Un cuento una enseñanza

Un hombre se perdió en el desierto. Al cabo de unos días y a punto de morir de sed vio como se acercaba una caravana. Reuniendo fuerzas alcanzó a gritar:          
-Aguuua
-Pobre hombre, necesita agua. Rápido traigan un pellejo- dijo al verlo uno de los viajeros que parecía el jefe.
-¿Un pellejo? no, por Dios, este hombre no tiene fuerzas para beber en un pellejo, es mejor traer un cántaro- dijo otro.
-¡Qué complicación ! –exclamó un tercero- es mejor traer un cuenco de madera-
-Aaa..ggua- susurró el moribundo.
-Pero hombre- intervino otro viajero- ¿no recuerdan que tenemos un vino excelente? el vino le reanimará además de calmarle la sed.
-Vosotros os habéis vuelto locos- argumentó el jefe- ¿Cómo vamos a darle vino sin saber antes si es musulmán?
-Aaaa..gg..ua, por favor- imploró el sediento.
Los mercaderes de la caravana no terminaban de discutir.
-Señores, ¿de verdad piensan dar de beber a este hombre aquí, a pleno sol?, primero debemos llevarlo a la caravana y ponerlo cómodamente a la sombra…
A los viajeros no les dio tiempo a porfiar más: aquel hombre acababa de morir en sus brazos.

Este magnífico cuento ilustra a la perfección una necesidad muy importante para todo individuo que aspire a una cierta estabilidad emocional, a unas dosis de felicidad y a un desarrollo personal. Me refiero a ser capaz de diferenciar aquello que es sustancial de lo que es accesorio. Muchas veces nos distraemos con aspectos de la vida que en realidad son irrelevantes y no tomamos conciencia de factores que sí son realmente importantes.
¿Y cuales son esos valores ciertamente importantes ?  La verdad es que pocas preguntas tienen respuesta tan fácil. Respuesta que, por otra parte, ha sido señalada en muchas ocasiones en prácticamente todas las religiones y culturas: las personas. Los bienes materiales por los que a veces nos afanamos más allá de lo racional a pesar de tener sobradamente cubiertas las necesidades básicas, no son más que la periferia, lo accesorio de la vida, pero que suelen tener un enorme poder de seducción para la mente.
Pero las personas, es decir, tener alrededor personas a las que amar y ser amado por ellas es el mayor tesoro sobre la tierra y sin embargo solemos olvidar el cultivar y cuidar ese patrimonio.
No digamos si además esas personas atesoran virtudes, son intrínsecamente beneficiosas, si son buenas, inteligentes y sensatas, si sacan lo mejor de ti mismo solamente estando a su lado, si a personas así no las aprovechas porque te entretienes deslumbrado por el brillo falso de las baratijas mundanas, entonces el olvido de lo fundamental por lo accesorio, no solo será una estupidez, será prácticamente un morir en vida.

19
Nov

Tradición Original (V) El Maestro II

   Escrito por: Sebastián   en Tradición Original

  Ocurre que la presencia de un Maestro vivo es, por su propia naturaleza, desestabilizante. En primer lugar porque no suelen responder a los estereotipos e imágenes idealizadas que comúnmente se tienen respecto a un Maestro; en segundo lugar porque su presencia, siempre difícil, te remite siempre a ti mismo de un modo descarnado, y en tercero lugar porque te ubica ante la cuestión de diferenciar su naturaleza humana, con toda su carga de contradicciones, de la de su función de Maestro y guía, cuestión esta ante la que el aspirante a discípulo ha de poner en juego, como mínimo, tanto su sinceridad como su libertad, puesto que la exigencia final es la impecabilidad y solo en el intento de ese logro, la relación con la  figura del Maestro puede empezar a ser correcta.
 Ello se debe a que un Maestro vivo lo comporta todo y justo ese “todo” es lo que cuesta asumir.
Y por último, un verdadero Maestro te hará ver que en realidad no sabes nada y esto, para muchas personas, es especialmente duro. Hay que considerar que los buscadores suelen pasar una buena parte de sus vidas precisamente acaparando tanto buen número de experiencias en distintas prácticas como de conocimientos filosóficos, psicológicos, esotéricos, etcétera, por lo que según su nivel de autocomplaciencia o de importancia personal, antes o después  sacan la conclusión de que ya saben cosas y de que ya han llegado a algún sitio.
Repito, no es fácil darse cuenta de que no sabes nada y de que ni siquiera te has movido de donde estabas. Por este motivo es curioso ver como muchas personas se acercan a un Maestro pero únicamente para que este les confirme lo mucho que saben y de que efectivamente les verifique que están “avanzadas” y de este modo poder seguir con la búsqueda, evitando así el potente impacto y el compromiso del encuentro. Este tipo de persona es la que cuando escucha a un Maestro se congratula de saber ya exactamente lo que dice el Maestro y de ya estar haciendo exactamente lo que hace el Maestro. Desde luego siempre será más confortable continuar siendo un pequeño instructor de cualquier disciplina o seguir instalado en un cómodo estatus de buscador experto.  
 Y por esta razón siempre ha sido mucho más sencillo buscar que encontrar.
 ¿Y como se reconoce un Maestro?
La respuesta es que tú no lo reconoces, él te reconoce a ti. 
Tú no lo eliges como Maestro, él te elige a ti.
Y además no puedes hacerlo, pues en la medida en que tú más intentes reconocerlo según las pautas mentales que cada uno tenga de su “retrato ideal de maestro”, él más evitará que lo hagas salvo que explícitamente te lo permita.
Todo sería más fácil si lucieran túnicas blancas o si con perenne sonrisa bondadosa dijeran siempre lo que cada uno quiere oír o dieran bienintencionados, cálidos y hermosos mensajes de fraternidad universal. O si hicieran milagros y prodigios extraordinarios. O nos prometieran que nosotros podremos hacerlos.
O si se comportaran como suponemos, y esperamos, que deben comportarse los Maestros.
 Sin embargo no se comportan como esperamos y además no se prodigan en darle palmaditas en la espalda al ego de los discípulos. Incluso muchos esconden su condición de tales o se muestran, de modo voluntario, con conductas muy alejadas de las que se supone a un Maestro.
 Sin embargo es inútil y estéril juzgarlos o intentar comprender su conducta. Cuando lo hacemos es siempre desde el ego, lo cultural, la mente no iluminada. Obviamente no se puede: ellos se mueven desde lo Real.
¿Y qué hace un Maestro? Pues dicho de un modo simple, guiarte en la Vía. Y puede hacerlo porque él lo ha hecho ya antes y la ha recorrido.
 Pero la noticia es que su guía es sencillamente imprescindible. Al principio no lo sabes pero más tarde lo descubres. Es como un náufrago perdido de noche en medio del mar: no sabe adónde ir ni cómo. Lo normal es que nade sin rumbo y se agote, luego se desespere y al final muera ahogado. Sin embargo si apareciese alguien con una barca, una lámpara y que además supiera llegar hasta la orilla, el náufrago lloraría de agradecimiento y bendeciría su presencia. Ese es el Maestro, tiene la barca de la enseñanza, posee la luz de la iluminación y además sabe bien adónde ir pues él ya ha estado.
 Ignoro si volverá alguna vez el tiempo en el que “encontrar” a un Maestro verdadero era para muchos una tarea de vida a la que se dedicaba tiempo y esfuerzo.

19
Nov

Tradición Original (V) El Maestro I

   Escrito por: Sebastián   en Tradición Original

  De todos es sabido que en occidente la sola mención del término “Maestro espiritual” suele provocar una reacción de sospecha e incluso de franco rechazo. Sin embargo, si apelamos a la historia o al presente de muchos países de Oriente, no se concibe iniciar una vía espiritual sin la guía de un Mestro vivo o en el seno de una escuela tradicional sin olvidar que en un pasado no muy lejano la búsqueda de un Maestro de la Vía era sencillamente algo incuestionable e indiscutible para alguien que aspirase a la realización.
 Las razones de este rechazo son muchas. Es obvio que en lo que concierne a los fieles de las llamadas “religiones del libro” este concepto de maestro está proscrito ya que todas ellas consideran que la Revelación está completa y perfecta - cada uno desde su particular sistema de creencias- por lo que lógicamente la figura del maestro no tiene sentido al no ser necesaria. La desconfianza, por otro lado es lógica ya que hay que recordar la aparición cada cierto tiempo de autodenominados maestros o mesías que no son más que farsantes que provocan una acumulación de sospechas y desengaños.  Pero también muchas personas que se consideran “buscadores” participan de este rechazo. Esto se debe en parte a la propagación en los últimos tiempos de determinadas ideas confusas que se difundieron, y aun se difunden, bajo el paraguas de eso que se ha venido a llamar new age y que en realidad no es más que un enorme zoco en el que cabe todo y que se encuentra habitualmente plagado de una mezcla de conceptos tomados de distintas culturas y religiones a los que se les ha alejado de su contexto y se les ha convertido en ideas sencillas y digeribles listas para un consumo rápido y sin mucho esfuerzo, pero que han quedado carentes de su significado original.
 Una de estas ideas propagadas por la new age es aquella que afirma que todos estamos ya iluminados, que somos maestros de nosotros mismos y que en realidad no debemos hacer gran cosa para lograr resultados positivos bien sea en la vida de cada día, bien sea en la senda espiritual.
Obviamente, desde esta perspectiva un Maestro espiritual se convierte en algo innecesario y en la medida en que una persona vaya encontrando instructores competentes en las distintas prácticas o estudios que curse considerará que avanza adecuadamente y se sentirá reconfortado.
 Sin embargo hay un problema.

La realidad es que no estamos iluminados, pues si lo estuviéramos nos comportaríamos como iluminados y solo basta leer los diarios para darse cuenta de que el comportamiento del ser humano está muy alejado de una conducta iluminada.
 Otra cosa es que tengamos la potencialidad de la iluminación a la espera de ser despertada y para eso siempre se ha contado con la presencia de un Maestro que te vincule a la Vía y un Trabajo que vaya, poco a poco, permitiéndote avanzar en ella.
 Y tampoco somos maestros de nosotros mismos por el mismo argumento. Como dijo Buda y recordé en una entrega anterior, “la verdad es aquello que produce resultados” y nuestros resultados no son precisamente los de un maestro.
 También es paradójico observar como a los Maestros ya fallecidos-especialmente si han transcurrido algunos siglos desde su muerte-se los cita con respeto, admiración e incluso devoción siendo unos referentes espirituales de primer orden. Maestros de la talla de Sankara, Rumi o Dogen, por citar solo algunos, han sido y son fuente de inspiración imprescindible para cualquiera que desee percibir el perfume de la Vía, pero me pregunto si hoy, estando vivos en la actualidad, concitarían el mismo respeto o si por el contrario serían también víctimas de la sospecha general más allá de su reducido grupo de discípulos. Personalmente me inclino ante esta segunda opción. 
 Como hemos visto el marco actual no es el más propicio para la figura del Maestro: desconfianza, sospecha, ignorancia sobre su función, idea de que su presencia y guía nos son necesarias…Sin embargo ocurre que para iniciarte en la Vía y transitar en ella, la guía de un Maestro es IMPRESCINDIBLE.

20
Oct

Número de religiones

   Escrito por: santi   en Reflexiones

La mayoría de las veces al hablar de religiones, las conversaciones se plantean siempre desde el referente de aquella fe a la que culturalmente pertenece cada uno. Me ha pasado a menudo que en debates o coloquios a los que me han invitado a participar en medios de comunicación sobre religiones, recurrentemente los asistentes apelan exclusivamente a la Biblia, Jesús, la Iglesia de Roma o a cualquier otro elemento cristiano como eje central del debate olvidando que la gran mayoría de habitantes del planeta ni son cristianos, ni conocen la Biblia y casi seguro que ni les interesa conocerla, por lo que dicho debate en realidad al final versa exclusivamente sobre cristianismo y no sobre religiones en plural.
Al igual que el hombre en épocas pasadas tenía a la Tierra como centro del universo, así muchas veces, se tiene a una determinada religión como eje de referencia sobre el que parece girar todo el universo religioso.
Esto es aceptable desde la perspectiva de la fe individual y la vinculación devocional a una determinada religión, pero no desde una perspectiva ni cultural ni unificada a la hora de comprender lo que ha significado y significa el pensamiento religioso a lo largo de la historia ya que percibir el fenómeno de las religiones desde una única perspectiva es como si se concibiera la música únicamente desde el tango o el flamenco en vez de en su rica diversidad.
Para ilustrar esta diversidad y comprender que millones de habitantes del planeta ignoran de modo absoluto cualquier otra religión que no sea la suya – una persona pertenece a la religión del lugar donde nace y lo educan- adjunto unos datos estadísticos que he reunido. Obviamente estos datos no serán del todo precisos pero ayudarán a comprender la realidad y la diversidad de las religiones en un mundo que, sin embargo, tiende de modo incontenible a la unificación religiosa tomando como elemento armonizador la religiosidad natural y profunda del ser humano.

.Cristianos 2.000.000.000
Católicos 1.110.000.000
Protestantes 600.000.000
Ortodoxos 250.000.000
Coptos 40.000.000

.Musulmanes 1.600.000.000
Sunnis 1.400.000.000
Chiítas 200.000.000
.Ateos/agnósticos 1.000.000.000
.Hinduístas 850.000.000
.Budistas 450.000.000
.Taoístas y
religión trad. china
450.000.000
.Animistas,
religiones indíge
. 400.000.000
.Sijs 20.000.000
.Judíos 13.000.000
.Sintoístas 4.000.000
.Jainas 4.000.000
.Otras 9.000.000