Archive for abril, 2009

27
abr

Isis (II)

   Posted by: Sebastián    in Egipto

Curiosamente no es nada difícil encontrarnos con Isis casi en cualquier lugar de buena parte de Europa. Según hoy sabemos el culto a María se difundió en Europa durante la Edad Media gracias a la labor de las órdenes monásticas o mónaco-militares que batallaron en las Cruzadas o que sembraron el continente de monasterios, especialmente templarios y bernardos. En esa misma época se inició la construcción de las hermosas y evocadoras catedrales, todas ellas bajo la advocación de la Virgen María, y se tallaron bellas imágenes que han llegado hasta nosotros, algunas con el nombre de Vírgenes Negras debido al color de la tez, y otras de color normal, pero todas ellas sedantes, con el niño Jesús habitualmente sentado en sus rodillas- bien de frente o sobre su lado izquierdo- y portando algún tipo de símbolo en su mano derecha.
Tampoco hoy a nadie medianamente advertido- desde un experto en arte hasta un mero curioso- se le escapa la enorme similitud entre una Isis con su hijo Horus en el regazo y una talla medieval-especialmente románica- de la Virgen. Y es por tanto a través de estas imágenes como Isis está aun presente en muchas iglesias católicas y es venerada fervientemente por los devotos.
En realidad se trata de la continuidad de un mismo símbolo e idéntico significado, y lógicamente en esta continuidad simbólica también la Virgen María representa el cuerpo orgánico capaz de “dar a luz a la luz”. Y por cierto, es desde esta perspectiva orgánica como es posible abordar las claves con las que se construyó tanto el románico como el gótico.
Pero hemos de volver a Isis- en otra ocasión trataremos los misterios cristianos y medievales- y observar que son otras diosas las que muestran funciones sagradas de Isis y una de las más importantes es su hermana Nephtis sobre la que trataremos más adelante.

27
abr

Wu wei

   Posted by: Sebastián    in Taoísmo

En el taoísmo existe un concepto singular al que dan máxima importancia llamado wu-wei y que significa no-hacer.
Obviamente este no-hacer no se refiere a sentarse bajo una sombrilla todo el día abdicando del privilegio de estar vivo. En realidad esto no se puede hacer, la interacción con la vida es absolutamente inseparable de la condición humana y, de algún modo, el ser humano está diseñado para reaccionar. Además la acción es la que nos provee de una crónica real respecto a como somos: da fruto y nos muestra resultados. Por tanto el no-hacer se refiere a hacer de otra manera, a actuar de modo diferente.
Concretamente se refiere a una acción pura, no condicionada, es decir, libre de objetivos, y ejecutada con profunda sutileza, es decir: dejando que se haga.
Lo habitual es que nuestras acciones sean o bien reactivas, es decir, como respuestas a otras, y/o bien destinadas a la consecución de un objetivo. Lo común es que en tanto la consecución del objetivo sea lo prioritario, la acción en sí misma pase a un segundo plano. El wu wei nos habla de poner la atención en la acción y no en el objetivo debiendo tener la acción la intencionalidad y la ejecución correctas entendiendo intencionalidad correcta aquella que pretende la armonía, el equilibrio, lo benéfico y lo positivo de un modo despersonalizado y desinteresado, y como ejecución correcta aquella que es sutil y prácticamente inapreciable- podríamos calificarla como acción homeopática- pero que, precisamente por ello, es tremendamente poderosa.
Dicho de otro modo ese no hacer se convierte en dejar hacer -al Tao- en el fluir armonioso de la corriente benéfica de la existencia y despersonalizadamente. Obviamente, los resultados le pertenecen al Tao por lo que el taoísta puede liberarse de la consecución de objetivos: su responsabilidad está solo en la “acción del no-hacer“.
Estamos acostumbrados, más o menos, a tres tipos de acciones.
. Impulsiva, esforzada, impetuosa, apasionada, plena de derroche energético poniendo la mirada casi de modo exclusivo en el resultado final y no en el cuidado en la ejecución.
. Planificada, fría, reflexiva, regulando los medios y la energía, con mapas y métodos bien trazados, cuidando que la ejecución se ajuste a lo previsto, pero poniendo también una calculada ambición en resultado final.
. Meramente reactiva, mecanizada y subordinada a aquello que nos hacen o que nos ocurre.
Wu wei nos propone otra. Ojalá hubieran muchos taoístas verdaderos.

18
abr

Isis (I)

   Posted by: Sebastián    in Egipto

Isis es el nombre que los griegos dieron a la diosa egipcia Iset, literalmente el asiento, siendo et el determinativo femenino e is el sustantivo que significa asiento. Dicho de otro modo Is-is, podríamos traducirlo como asiento-asiento.
Y efectivamente vemos en la iconografía de la diosa esta figura de asiento tanto en su tocado como en su jeroglífico.
Sin embargo, en este caso Is se refiere a un determinado tipo de asiento, más concretamente al trono, o siendo más preciso a la trono, puesto que esta palabra en egipcio es femenina. Y resumiendo podemos decir que Isis es el trono.
Este concepto de trono para los egipcios no era en absoluto baladí pues es necesario tener presente que era el lugar propio y exclusivo donde se asentaba el faraón, o lo que es lo mismo, la divinidad encarnada. Y ya hemos llegado a algún sitio: Isis es el lugar donde encuentra asiento la divinidad.
Ese lugar es el cuerpo orgánico. Isis representa el cuerpo orgánico. El lugar donde la divinidad es susceptible de encarnarse.
También sabemos que Isis tiene un hijo, Horus, y el dios halcón representa la luz. Dicho de otro modo, el cuerpo orgánico-Isis- puede ser madre, generar, un cuerpo de luz-Horus-.
Sucintamente esta es la clave principal del conocimiento iniciático egipcio, aunque obviamente esto no es relevante, lo verdaderamente importante es que ellos sabían el “cómo”.

18
abr

Sabio consejero

   Posted by: Sebastián    in Un cuento una enseñanza

Un joven rey gobernaba a su pueblo con justicia y sobriedad. Se ocupaba del bienestar de sus súbditos y los impuestos que cobraba eran los imprescindibles para que funcionasen los asuntos de estado. En el reino había paz y prosperidad y a su lado siempre estaba su fiel y sabio consejero como lo había estado junto a su padre.
Un día el joven rey dijo en una comida al mayordomo:
- Estoy cansado de comer con estos palillos de madera, soy el rey, así que da orden al orfebre de palacio para que me haga unos de marfil y jade.
Oída esta orden, el consejero se dirigió inmediatamente al soberano.
- Majestad, os pido que me relevéis lo antes posible de mi cargo,
no puedo serviros por más tiempo.
El monarca, extrañado, preguntó cuál era el motivo de aquella repentina decisión.
- Es por los palillos, señor- respondió el consejero- Ahora habéis
pedido unos palillos de marfil y jade, mañana querréis sustituir los platos de barro por una vajilla de oro, más adelante desearéis cambiar vuestros vestidos actuales por otros de seda. Otro día en vez de cerdo y verduras, querréis comer lenguas de alondra y huevos de tortuga. De este modo, los caprichos, la autocomplacencia y el mal uso del poder os harán ser injusto con vuestro pueblo. Entonces, yo me rebelaré contra su majestad poniendo en evidencia sus errores, y por nada del mundo deseo ver amanecer ese día.
Dicen que el rey mandó revocar la orden dada al orfebre. Y conservó al viejo consejero a su lado hasta su muerte.

Al sabio consejero no se le pasó por alto el indicio, el síntoma. En realidad la diferencia entre pedir el rey unos nuevos palillos de marfil y jade o pedir un palacio entero de oro solo era cuantitativa pero no cualitativa. Muchas veces pensamos que una acción incorrecta “pequeña” es distinta a una acción incorrecta “grande”. La diferencia estribará en los resultados o efectos, pero no en su naturaleza: incorrecta. Si un individuo, en su pequeño entorno laboral o familiar se comporta de un modo injusto, despótico, arrogante o egoísta, sus acciones tendrán esa cualidad nociva aunque sean reducidas al afectar solo a su reducido círculo social. Si esas acciones las ejecuta un dictador y afectan a un gran número de personas, la diferencia se referiría únicamente a la mayor cantidad de víctimas de su conducta, pero la cualidad de ambas será la misma.
Afortunadamente todos disponemos de un sabio consejero como el del cuento. Antiguamente se llamaba conciencia, es decir la capacidad de darse cuenta de lo que es correcto o no, y si no es capaz en un momento determinado de discernirlo, la conciencia impulsa el deseo de saberlo, de poner los medios de conocimiento para saber lo que es correcto o no y para ello se necesitan ciertas dosis de sinceridad con uno mismo y de coraje. Pero al final, como el rey, somos soberanos y tenemos en nuestras manos la decisión de rectificar: es nuestro privilegio.
Ojalá que nunca nos falte el consejero que nos muestre el indicio antes de que sea tarde o que los costes de rectificar sean muy altos.

13
abr

La lechuza y la tórtola

   Posted by: Sebastián    in Un cuento una enseñanza

Una lechuza y una tórtola se habían hecho buenas amigas, pero un día la tórtola vio como su compañera se preparaba para marcharse, por lo que le preguntó:
¿ Te vas de viaje ?
Si, muy lejos de aquí- contestó apenada la lechuza.
Pero ¿ por qué ?- se extrañó la tórtola.
Porque a la gente de este lugar no les gusta mi graznido, se ríen de mí, se burlan y me humillan- dijo la lechuza suspirando.
Después de escuchar a su amiga, la sabía tórtola se quedó pensando unos instantes. Al fin dijo:
Si puedes cambiar tu graznido, es buena idea que te marches, aunque a decir verdad, ya no necesitarías hacerlo pues nadie se burlaría. Si por el contrario no puedes cambiarlo, ¿ qué objeto tiene que te mudes ? Allí donde acudas encontrarás también gente a la que no le guste tu graznido y te tratarán igual que aquí. Entonces ¿ qué harás ?,¿ volver a huir de nuevo ?

Siempre tenemos la esperanza de que el mundo cambie a nuestro alrededor simplemente aplazando o desplazando los problemas: en realidad confiamos en que de este modo se resuelvan solos y en caso de conflicto siempre queda el recurso de culpar a otros. Esto se debe a que cambiar resulta difícil por dos motivos y, sobre todo, no es tarea para cobardes. El primero es que no percibimos en muchas ocasiones el problema. La lechuza prefiere pensar que a los demás no les gusta su graznido antes que admitir que lo que ocurre es que es muy desagradable y es normal que no guste. El segundo problema es que, asumiéndolo, ni por asomo se le ocurre cambiar, antes prefiere huir y apuntarse al papel de víctima. ¿Cuántas veces hemos oído el manido “yo soy así” para justificar cualquier conducta? El problema se hace más profundo cuando ese “yo soy así” termina convirtiéndose en una sofisticada y dolorosa manera de hacerse daño a uno mismo y a los demás. En este caso siempre será bueno tener alguna buena amiga tórtola cercana.

13
abr

Rumi (II) La túnica de fuego

   Posted by: Sebastián    in Sufismo

Rumi nos lleva en volandas hasta la frontera en la que se diluye la razón y aparece viva y poderosa la vivencia del corazón. Nadie como él ha sido capaz de expresar, además vistiéndola de belleza, la dicha, el anhelo y el gozo del encuentro. La verdad consumada en el acto íntimo del completo abandono. Del descanso en Sus brazos.
Si otros optaron por la austeridad, la renuncia, la rudeza y la seca severidad: la ascesis, Rumi muestra el rostro de la celebración, del júbilo, de la plenitud: el éxtasis místico. Él no renuncia al mundo, al contrario, él se descubre como la síntesis del mundo y lo asume: no es indiferente a nada. Al Amor nada le es ajeno.

Si el amor es Fuego- la llama de amor viva que dijo San Juan de la Cruz- Rumi se vistió con la Túnica de Fuego. Y fue hoguera.
Dice la azora 10 del Corán: Ellos tendrán como refugio el Fuego a causa de lo que adquirieron.
Él, junto a su amado Shams, adquirió la Llama, Luz y Refugio.

Y en el éxtasis, el paraíso.

Oh preciada alma
este anhelo te hará pura.
Oh sagrado cuerpo,
enjuto te hará este anhelo.

Oh tú, ahora magno,
el Fuego de Amor en que te quemas
convertirá tu mundo en paraíso.

En el éxtasis, el deleite:

¡No te apartes del deleite
que se halla al alcance de tus manos!
No busques alguna pobre excusa
para abandonar nuestro encuentro.

Eras un racimo solitario
y ahora eres vino dulce.
Para nada te servirá intentar
otra vez convertirte en racimo.

Valgan estas pinceladas para recordar al Mawlana y el estado místico en el que se vive la aniquilación del ego del mismo modo en que se consume un leño en el fuego y que los sufíes llaman fana.

Que arda el corazón es lo que quiero.
El arder lo es todo
-aún más precioso que un imperio en este mundo-,
porque invoca a Dios en secreto por la noche.

Volveremos a Rumi, a él se puede recurrir una y otra vez: es como un vino reconfortante con el que uno puede embriagarse y perderse en el Amor Divino.
¿Se puede pedir más?

13
abr

Rumi (I) En brazos del amado

   Posted by: Sebastián    in Sufismo

Contemplar la belleza es transformarse en ella
PLOTINO

En la historia de la espiritualidad pocos episodios hay tan conmovedores y a la par reveladores, como el encuentro entre Rumi y Shams de Tabriz y su posterior historia de amor. Su hijo Sultán Walad lo narra:

“Tras conocer a Shams, danzó mi padre todo el día y cantó toda la noche.
Había sido un erudito y se transformó en un poeta. Había sido un asceta y
se embriagó de Amor.”

Hay varias versiones sobre lo sucedido en el encuentro entre ambos, probablemente míticas, pero en realidad lo importante fue el impacto que en Rumi, un hombre ya reconocido, maestro con cientos de alumnos y gran erudito, causó un derviche errante con mirada de fuego.

Sea como fuere Rumi, llamado “El Maestro de la Vía”, nos ha legado algunas de las poesías más hermosas jamás escritas y es el referente del Amor Místico. Él fue el fundador de la Orden sufí de los Maulevis e incluso hoy, cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, seguramente quedará conmovida al presenciar la ceremonia extática de la sama celebrada en un entorno adecuado.

Rumi fue capaz de expresar como ningún otro el encuentro entre Amado y Amante- entre Dios y su criatura-: abandonando los límites de la mente y entregándose en brazos del Amado.

Al buscar el Amor del Amante
debes cortarte la garganta con una cuchilla
el mucho saber obstaculiza el conocimiento total
y el pensamiento no trae la comprensión.

Embriagado de Él, canta, baila y recita.

A ser amante de Dios aprendí anoche:
vivir en este mundo y no llamar nada mío.

Mirando en mi interior,
la belleza de mi propio vacío
me colmó hasta el amanecer,
me envolvió cual mina de rubíes,
me vistió de roja seda su color.

En la cueva de mi alma
la voz del amante oí exclamar:
¡Bebe ahora!¡Bebe ahora!

Tomé un sorbo y vi ola tras ola
el vasto océano acariciar mi alma.
Bailan los amantes de Dios
y el círculo de sus pasos es
un anillo de fuego prendido a mi cuello.

Me llama el cielo con lluvia y trueno,
una multitud vocifera,
mas no puedo oír…

Todo cuanto oigo es
la llamada de mi Amado.

4
abr

Egipto

   Posted by: Sebastián    in Egipto

Hace calor dentro de la Gran Pirámide. La ascensión por la galería no es especialmente penosa, salvo por el alto nivel de humedad originado por la respiración de los visitantes y la propia sudoración. Afortunadamente hay pocos turistas y no es necesario ceder el paso a los que bajan. Se oyen, alejándose, las explicaciones en inglés de un guía que acompaña a un grupo hacia la cámara de la Reina. Recorremos rápidamente la subida y llegamos a la antecámara. Unos pasos más y después de agacharnos un poco para atravesar la puerta, penetramos en la Cámara del Rey de la Gran Pirámide.

La estancia se percibe vacía, limpia, sobria, imponente, modestamente iluminada, Únicamente a la derecha, como si estuviera ahí desde el principio de los tiempos, aparece a nuestra vista el llamado “sarcófago”. Nada más. Si acaso mencionar el feo- pero necesario- ventilador ubicado frente a la puerta. Ni un adorno, ni una asimetría. Sólo piedra en un rectángulo armonioso. En la cámara, como siempre, se está bien. Cómodo y tranquilo. Pronto se olvida que encima de nuestras cabezas están suspendidas miles de toneladas de peso y que eres muy pequeño y frágil comparado con esa estructura geométrica gigantesca que desafía al tiempo.
Entra en la sala un pequeño grupo. Entre ellos hay una niña de unos 8 años. Después de echar un rápido vistazo alrededor, se dirige curiosa al “sarcófago”. Se asoma, y de súbito, pregunta en voz alta en un español con claro acento argentino: “Mamá ¿vos sabéis que tenía este cajón? No oigo la respuesta de la madre, pero supongo que le habrá dicho lo del “sarcófago”. Al fin y al cabo es lo que dicen unánimemente los guías, y los expertos, y los libros.
-Mamá ¿cómo metieron este cajón aquí si es mucho más grande que la puerta? La mamá no contesta y el guía que las acompaña carraspea.
Una señora de mediana edad también pregunta:
-¿Por qué no está esta cámara funeraria decorada con pinturas?
El guía vuelve a carraspear y contesta:
-Es que no la pintaron-
Yo, como otros, también me pregunto la razón por la que no la pintaron al igual que la de Kephren, Micerinos o Pirámide Roja y en cambio
tumbas de personajes secundarios están bella y artísticamente pintadas y decoradas.
No hay respuesta. Trato de imaginarme a miles de esclavos moviendo piedras de aquí para allá con cuerdas y tallándolas con herramientas de cobre y madera sin conocer la rueda. Dicen que algunas piedras, precisamente las más pesadas, se las trajeron de Assuan por el río, a unos ochocientos kilómetros, y luego las arrastraban sobre troncos. No se suelen ver muchos árboles por Egipto.
También nos dicen que tardaron unos veinte años en levantarla dado que Keops, el faraón que parece que mandó construirla para ser enterrado en ella, reinó 23.
El guía explica que la base abarca como 8 campos de fútbol y que se compone de unos 2.300.000 bloques de piedra algunos de más de 50 toneladas, todas ellas encajadas a la perfección. En total unos 6.000.000 de toneladas. Solo las del revestimiento sumaban 25.000 bloques de 16 toneladas cada uno y cuentan que estaban pulidas de tal modo que brillaban a la luz del fuerte sol egipcio. Nos dice que al salir nos mostrará las que aun quedan y podremos observar su ajuste milimétrico.
El guía nos sigue contando como además construyeron un poblado para vivir mientras edificaban la pirámide, que antes prepararon la explanada e hicieron una rampa gigantesca por la que arrastraban los bloques.
Oigo como uno de los componentes del grupo, asombrado, pregunta al guía sobre la perfecta orientación del edificio y la perfección arquitectónica. Me separo de ellos y no escucho la respuesta que le da.
Salgo al exterior y me siento a la sombra de una piedra. Es una más de las ciento de miles que forman la gran pirámide. La observo y pienso en aquellos hipotéticos esclavos. Giro la mirada hacia arriba y veo 143 metros de altura. Me paro a pensar: veinte años nos dan 7300 días y resulta que edificaron una construcción de 6.000.000 de toneladas. No soy nada bueno en matemáticas así que esperaré a llegar al hotel y agenciarme una calculadora para ver cuantas toneladas tenían que mover a la hora.
Intuyo que no salen las cuentas.
Por cierto, no hace mucho leí que no hay ninguna evidencia de que los egipcios tuvieran esclavos, más bien todo lo contrario.
Cae la noche y tomo té en la terraza del Mena House mientras veo como
Ra se oculta por el horizonte. El espectáculo es hermoso como los dioses.
En realidad he venido a Egipto a encontrarme con ellos; la visita a la pirámide ha sido para hacer tiempo y para disfrutar de su cualidad, que no es poco.
La primera cita la tengo con Isis esta noche.
Ya les contaré en el siguiente capítulo.

4
abr

El tigre y el lobo

   Posted by: Sebastián    in Un cuento una enseñanza

Un sabio dijo un día a su discípulo que fuera a un claro de un bosque, y que contemplara la escena que allí ocurriría para luego obrar en consecuencia con la enseñanza recibida.
El discípulo así lo hizo y cuando llegó al claro vio a un lobo tumbado con las patas rotas que, a pesar de su incapacidad, mostraba un aspecto saludable. Al rato contempló la solución al enigma: un gran tigre traía entre sus fauces una pieza de caza que devoró en parte para luego dejar una buena porción de carne sobrante delante del lobo lisiado para que este comiera. El discípulo quedó maravillado de como la divina providencia actuaba para que aquel animal inútil se alimentase. De este modo, decidió dedicarse a la contemplación y pensó que si la divina providencia proveía así a una bestia, también le ayudaría a él.
Meses más tarde el sabio acudió a visitar al discípulo que se encontraba en estado de inanición.
- Tonto- le dijo- resulta que has tomado el ejemplo del lobo cuando yo te envíe a que aprendieras del tigre que no solo encuentra sustento para él sino también para un necesitado.

Leer correctamente una situación es algo primordial. Pero solemos interpretar los códigos de lo que percibimos en clave de identificación.
El individuo del cuento leyó la situación que contemplaba desde su identificación inconsciente con el lobo. Él, antes de ser testigo de la escena
“era ya el lobo” por lo que su lectura la hizo desde esa identidad. Si antes de acudir allí su identificación hubiera sido “tigre”, su lectura y comprensión de los hechos hubiesen sido completamente diferente. Estos modelos de identificaciones previas suelen ser muy nocivos. Si una persona previamente esta a menudo identificada con un papel de víctima, por poner un ejemplo, las situaciones y hechos que ocurran a su alrededor siempre las leerá bajo ese código que le confirmará que, efectivamente, es una víctima.
Hay un sabio dicho judío que afirma: “No vemos el mundo tal como es, sino tal como somos”. Conseguir una no-identificación es un logro difícil, pero sí es mucho más fácil contemplar la escena con un mínimo de desapego y objetividad y al menos darse la oportunidad de elegir la identificación. Creo que en el caso del cuento, todos preferimos la del tigre.