Archive for abril 13th, 2009

13
abr

La lechuza y la tórtola

   Posted by: Sebastián    in Un cuento una enseñanza

Una lechuza y una tórtola se habían hecho buenas amigas, pero un día la tórtola vio como su compañera se preparaba para marcharse, por lo que le preguntó:
¿ Te vas de viaje ?
Si, muy lejos de aquí- contestó apenada la lechuza.
Pero ¿ por qué ?- se extrañó la tórtola.
Porque a la gente de este lugar no les gusta mi graznido, se ríen de mí, se burlan y me humillan- dijo la lechuza suspirando.
Después de escuchar a su amiga, la sabía tórtola se quedó pensando unos instantes. Al fin dijo:
Si puedes cambiar tu graznido, es buena idea que te marches, aunque a decir verdad, ya no necesitarías hacerlo pues nadie se burlaría. Si por el contrario no puedes cambiarlo, ¿ qué objeto tiene que te mudes ? Allí donde acudas encontrarás también gente a la que no le guste tu graznido y te tratarán igual que aquí. Entonces ¿ qué harás ?,¿ volver a huir de nuevo ?

Siempre tenemos la esperanza de que el mundo cambie a nuestro alrededor simplemente aplazando o desplazando los problemas: en realidad confiamos en que de este modo se resuelvan solos y en caso de conflicto siempre queda el recurso de culpar a otros. Esto se debe a que cambiar resulta difícil por dos motivos y, sobre todo, no es tarea para cobardes. El primero es que no percibimos en muchas ocasiones el problema. La lechuza prefiere pensar que a los demás no les gusta su graznido antes que admitir que lo que ocurre es que es muy desagradable y es normal que no guste. El segundo problema es que, asumiéndolo, ni por asomo se le ocurre cambiar, antes prefiere huir y apuntarse al papel de víctima. ¿Cuántas veces hemos oído el manido “yo soy así” para justificar cualquier conducta? El problema se hace más profundo cuando ese “yo soy así” termina convirtiéndose en una sofisticada y dolorosa manera de hacerse daño a uno mismo y a los demás. En este caso siempre será bueno tener alguna buena amiga tórtola cercana.

13
abr

Rumi (II) La túnica de fuego

   Posted by: Sebastián    in Sufismo

Rumi nos lleva en volandas hasta la frontera en la que se diluye la razón y aparece viva y poderosa la vivencia del corazón. Nadie como él ha sido capaz de expresar, además vistiéndola de belleza, la dicha, el anhelo y el gozo del encuentro. La verdad consumada en el acto íntimo del completo abandono. Del descanso en Sus brazos.
Si otros optaron por la austeridad, la renuncia, la rudeza y la seca severidad: la ascesis, Rumi muestra el rostro de la celebración, del júbilo, de la plenitud: el éxtasis místico. Él no renuncia al mundo, al contrario, él se descubre como la síntesis del mundo y lo asume: no es indiferente a nada. Al Amor nada le es ajeno.

Si el amor es Fuego- la llama de amor viva que dijo San Juan de la Cruz- Rumi se vistió con la Túnica de Fuego. Y fue hoguera.
Dice la azora 10 del Corán: Ellos tendrán como refugio el Fuego a causa de lo que adquirieron.
Él, junto a su amado Shams, adquirió la Llama, Luz y Refugio.

Y en el éxtasis, el paraíso.

Oh preciada alma
este anhelo te hará pura.
Oh sagrado cuerpo,
enjuto te hará este anhelo.

Oh tú, ahora magno,
el Fuego de Amor en que te quemas
convertirá tu mundo en paraíso.

En el éxtasis, el deleite:

¡No te apartes del deleite
que se halla al alcance de tus manos!
No busques alguna pobre excusa
para abandonar nuestro encuentro.

Eras un racimo solitario
y ahora eres vino dulce.
Para nada te servirá intentar
otra vez convertirte en racimo.

Valgan estas pinceladas para recordar al Mawlana y el estado místico en el que se vive la aniquilación del ego del mismo modo en que se consume un leño en el fuego y que los sufíes llaman fana.

Que arda el corazón es lo que quiero.
El arder lo es todo
-aún más precioso que un imperio en este mundo-,
porque invoca a Dios en secreto por la noche.

Volveremos a Rumi, a él se puede recurrir una y otra vez: es como un vino reconfortante con el que uno puede embriagarse y perderse en el Amor Divino.
¿Se puede pedir más?

13
abr

Rumi (I) En brazos del amado

   Posted by: Sebastián    in Sufismo

Contemplar la belleza es transformarse en ella
PLOTINO

En la historia de la espiritualidad pocos episodios hay tan conmovedores y a la par reveladores, como el encuentro entre Rumi y Shams de Tabriz y su posterior historia de amor. Su hijo Sultán Walad lo narra:

“Tras conocer a Shams, danzó mi padre todo el día y cantó toda la noche.
Había sido un erudito y se transformó en un poeta. Había sido un asceta y
se embriagó de Amor.”

Hay varias versiones sobre lo sucedido en el encuentro entre ambos, probablemente míticas, pero en realidad lo importante fue el impacto que en Rumi, un hombre ya reconocido, maestro con cientos de alumnos y gran erudito, causó un derviche errante con mirada de fuego.

Sea como fuere Rumi, llamado “El Maestro de la Vía”, nos ha legado algunas de las poesías más hermosas jamás escritas y es el referente del Amor Místico. Él fue el fundador de la Orden sufí de los Maulevis e incluso hoy, cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, seguramente quedará conmovida al presenciar la ceremonia extática de la sama celebrada en un entorno adecuado.

Rumi fue capaz de expresar como ningún otro el encuentro entre Amado y Amante- entre Dios y su criatura-: abandonando los límites de la mente y entregándose en brazos del Amado.

Al buscar el Amor del Amante
debes cortarte la garganta con una cuchilla
el mucho saber obstaculiza el conocimiento total
y el pensamiento no trae la comprensión.

Embriagado de Él, canta, baila y recita.

A ser amante de Dios aprendí anoche:
vivir en este mundo y no llamar nada mío.

Mirando en mi interior,
la belleza de mi propio vacío
me colmó hasta el amanecer,
me envolvió cual mina de rubíes,
me vistió de roja seda su color.

En la cueva de mi alma
la voz del amante oí exclamar:
¡Bebe ahora!¡Bebe ahora!

Tomé un sorbo y vi ola tras ola
el vasto océano acariciar mi alma.
Bailan los amantes de Dios
y el círculo de sus pasos es
un anillo de fuego prendido a mi cuello.

Me llama el cielo con lluvia y trueno,
una multitud vocifera,
mas no puedo oír…

Todo cuanto oigo es
la llamada de mi Amado.