Archive for junio, 2009

22
jun

¿Qué es un Sufí? II

   Posted by: Sebastián    in Sufismo

En la conducta de un sufí podemos observar:
. La ocupación: Un modo correcto de ganarse la vida para sí y para los suyos. El sufí aspira a trascender el mundo, pero vive en el mundo.
. El servicio: Busca un modo de servir a su familia, amigos, compañeros de la Vía. Está a disposición aunque nunca se entromete en donde no le llaman.
. La educación: Es respetuoso, tolerante, cortés. Trata de permanecer tranquilo y atento.
. La alegría: Celebra la vida como un don. Busca siempre la positividad e igualmente sabe que la alegría es una bendición y trata de expresarla a su alrededor con mesura y discreción.
. La soledad: Busca cada vez más centrarse en su corazón. Puede estar rodeado de miles de personas, pero a veces parece estar solo. Nadie recorrerá las sucesivas etapas de la Vía por él; sin embargo, sabe que siempre contará con su Maestro, con los compañeros de la Vía y, sobre todo, sabe que Dios siempre está con él en su corazón.
. El arrepentimiento: Un sufí toma conciencia de sus errores y se arrepiente en el corazón. Practica la corrección de los errores y desdeña la culpa.
. El desapego: Aspira a la indiferencia ante los bienes del mundo y sus honores. Busca que las demandas del mundo no le hagan mella ni alteren su ánimo. No vive apartado del mundo, pero necesita poco para vivir.
. La tolerancia: Un sufí es comprensivo. Trata de no juzgar. Es consciente de su ignorancia e intuye que Dios actúa con ocultos designios que solo Él conoce.
. El respeto: Un sufí respeta la vida y a los vivientes. Muestra respeto a los demás y hacia sí mismo.
. La paciencia: Un sufí aprende a ser paciente al igual que aspira a discernir aquello que aguarda a su tiempo propicio sobre lo que requiere acción inmediata.
. La afirmación: Afirma, día a día, su decisión y acrecienta su certeza. A pesar de las dificultades que halla para transitar la Vía, encuentra en su recorrido la fuerza y la fe. Así “como un hombre no puede tener dos corazones en el pecho” sabe que la Vía es Una y el Trabajo es Uno.

22
jun

¿Qué es un Sufí? I

   Posted by: Sebastián    in Sufismo

Ser sufí no significa estar en posesión de ningún título. Nadie se llama a sí mismo sufí.
Sufí es un estado interior que se alcanza a través de una Vía espiritual: la tariqa.
Esta Vía es llamada el camino de retorno al SER.
La meta del sufí: Dios
No es algo que se pueda aprender intelectualmente, es una práctica que se puede vivir.
Ser sufí es aspirar a ser Amigo de Dios.
Asimismo aspira a la Verdad, haqiqa- y a la Unidad: no hay nada fuera de Dios.
Aspira también a llegar a la fana, o la disolución del “yo”- nafs- en Dios.
Todo empieza cuando una persona emprende el Trabajo espiritual a través de la talab o llamada de Dios. Es Él quien llama a la tariqa.

El aspirante comprende las premisas de la Vía:
-Intención.
Ha de ser pura-niya-, no impregnada de deseos, expectativas y fantasías, que pertenecen al mundo.
-Recuerdo de Dios.
En su alma habita, inocente, el recuerdo de su origen. El sufí trata de recordar constantemente que es una criatura de Dios y que hasta en la más recóndita de sus células está presente ese recuerdo sobre su origen y pertenencia.
-Pobreza espiritual.
Tiene necesidad de Dios, por eso necesita alimento, ser nutrido.
Por eso el sufí tiene un Maestro, un guía. Él es un discípulo en la Vía y, por tanto, lo primero que debe aprender es llegar a ser un buen discípulo.
El Maestro lo introduce en la Vía; le proporciona la bendición, baraka, la nutrición indispensable; le proporciona un Trabajo interior en función de las condiciones de la época; le proporciona una Enseñanza; le muestra las prácticas de la Vía; lo “engancha” a la cadena-silsila-de la Tradición Única.
-Abandono:
Pone su desarrollo espiritual en manos de su Maestro; pone su voluntad en manos de la voluntad de Dios.
-Vestidura espiritual.
Esta “vestidura” tiene tres “prendas” principales que espera conseguir:
Aspira a la humildad, la modestia. No muestra sus progresos en la Vía.
Aspira a la generosidad, al gozo de darse. Cuando da, lo hace anónimamente.
Aspira a la sinceridad, la autenticidad. No aparenta lo que no es.

17
jun

Set

   Posted by: Sebastián    in Egipto

Si repasamos el mito de Osiris, vemos que el papel de villano recae sobre su malvado hermano el dios Set. Este, celoso de que el rey Osiris hubiese dejado el cuidado del reino a su esposa-hermana Isis cuando tenía que partir de viaje, consuma su venganza matando primero a su hermano y luego troceando en 14 partes su cadáver.
Posteriormente, este dios es identificado con todo lo negativo, con el enemigo de la luz-por su lucha contra Horus-y con lo que luego en otras culturas se ha definido como diablo, demonio, etc.
Dicho de otro modo, Set es el que aleja al hombre de lo divino. Primero mata a Osiris, es decir, a la bondad y la justicia, y luego lo divide para evitar que Isis “lo unifique”.
Si miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta de la función de Set. Su función es la de mostrar al ser humano la “inexistencia” de lo divino.
En efecto Set nos muestra que la justicia parece no existir. Unos nacen en condiciones penosas, con enfermedades y limitaciones, y otros plenos de riquezas, dones y oportunidades. Es la típica pregunta de por qué Dios permite que les pasen cosas malas a las personas buenas.
Otra de las funciones de Set es la de la división. El ser humano comúnmente no percibe la Unidad implícita de lo creado, percibe división, se percibe a sí mismo como “uno” y a su vecino como “otro”, percibe la diferencia, percibe la división y de esa división nace el conflicto; nace “el enemigo”, nace “lo mío”.
Pero si profundizamos un poco más nos damos cuenta que en realidad Set representa en el ser humano dos cosas.
EL INTELECTO, cuya condición fundamental es la discriminación.
EL EGO, cuya condición fundamental es la posesión.
Tanto el intelecto- no confundir con la inteligencia- como el ego, son construcciones “artificiales” que pertenecen exclusivamente al ámbito de la existencia, pero que no pertenecen a lo real, sin embargo son imprescindibles para la vida en el mundo.
Por eso a Set se le representa como un animal irreconocible ya que la pretensión era esa, mostrar que no es real. Asimismo también se le representaba en numerosas ocasiones codo con codo y en condiciones de igualdad con Horus mostrando la importancia del equilibrio entre las funciones de Horus pertenecientes a lo Real y las de Set que pertenecen a “lo que ha llegado a la existencia”, pero que es solo fenoménico y aparente.
Pero Set solo cumple una función, una función que permite al ser humano mirar más allá de las apariencias: detrás de la aparente injusticia de la existencia, existe Maat, la justicia y orden divinos; detrás de la división, existe Ra, la Unidad de lo creado.

set-blog

16
jun

Cuento Chino

   Posted by: Sebastián    in Un cuento una enseñanza

En China, un anciano decidió que antes de morir debía regresar a la tierra que lo vio nacer y de la cuál salió siendo un niño. Para ello se unió a una caravana de comerciantes que viajaban a esa comarca apartada y conocían la ruta. El viejo se encontraba ansioso:
- ¿Ya llegamos?
- No, todavía faltan muchas jornadas- contestaban los mercaderes.
Y así pasaban los días entre la monotonía de la marcha y la ansiedad del anciano. Pero una tarde le dijeron:
- Mira, esas colinas que ves ahí ya pertenecen a la tierra en la que naciste.
El anciano abrió mucho los ojos y su corazón empezó a latir aceleradamente. Un sinfín de emociones nacían en él.
Un poco más adelante se encontraron con unas casas derruidas.
- Seguro que entre estos muros jugaste de niño.
Al anciano se le nubló la mirada y vagos recuerdos infantiles afloraron en su memoria.
Avanzaron un poco más y se encontraron con un antiguo cementerio.
- Aquí estarán enterrados tus antepasados.
El viejo corrió hacia aquellas tumbas y postrado, lloró abiertamente. En su ánimo se mezclaban el respeto y veneración a sus ancestros con el recuerdo idílico de una infancia alegre y lejana.
Los mercaderes no pudieron por menos de conmoverse ante aquella escena, se miraron unos a otros y uno de ellos se dirigió a él que ahora había acabado su llanto y parecía estar en profundo y silente diálogo con sus muertos.
- Verás- carraspeó el mercader- tengo que decirte algo.
- Dime- levantó la vista el anciano.
El mercader miró al resto de sus compañeros y prosiguió:
- La verdad es que todo es una broma, todavía faltan dos semanas para llegar al lugar al que te diriges. Lo siento, pero nos aburríamos y…
Esa noche acamparon allí. El anciano había permanecido en silencio desde entonces y se había apartado de los demás que se hallaban alrededor del fuego.
El mismo mercader que le anunció la broma se acercó otra vez a él.
- En mi nombre y en el de mis compañeros quiero pedirte sinceras disculpas, queremos restituir la ofensa que te hemos hecho y para ello te pedimos que te unas al grupo en torno a la hoguera y que compartamos la cena como hemos hecho hasta hoy. Ninguno de nosotros sospechaba que ibas a emocionarte de esa manera.
El anciano lo miró y esbozó una sonrisa.
- Agradezco tus disculpas, pero no estoy en absoluto ofendido. Para mi ya es un asunto olvidado.
- Entonces, ¿por qué estás aquí solo y abstraído?
- Eso se debe a que me he hecho una pregunta a la que no encuentro respuesta.
- ¿Y cual es?
- Pues me pregunto cómo es posible que emociones verdaderas nazcan de situaciones y hechos falsos.

Una emoción es una respuesta. Somos reactivos y obedecemos a esa naturaleza reactiva.
Si un grupo de personas se juntan para insultarlo, habrá una reacción. Si un grupo de personas se juntan para alabarlo, habrá una reacción. Serán distintas: una dolorosa y violenta; otra satisfactoria y placentera, pero su origen será el mismo: una reacción ante un estímulo. A la mente le es indiferente si ese estímulo es real o inventado, si es sincero o falso: percibe unas señales y emite unas respuestas de un modo mecánico y automático. Siendo esto natural no deja de ser poco estimulante saber lo condicionados que estamos y la escasa libertad que tenemos en cuanto al control de nuestras reacciones. En este hecho de la incapacidad de la mente para saber cuando el estímulo es real o imaginario, reside la enorme vulnerabilidad del ser humano para ser manipulado y para el autoengaño. Basta con que la información que recibe sea aceptable por la mente y se repita, si además el entorno recibe la misma información y reacciona de modo similar, la capacidad de un individuo para no actuar del mismo modo serán casi nulas.
Sabido esto, las antiguas enseñanzas tradicionales siempre aconsejaban valorar primero la calidad de la información y después cotejarla con otras opiniones o puntos de vista no sea que nos ocurra como al anciano y terminemos honrando a muertos ajenos.