Aquí de nuevo
Bueno, ya está a punto de acabar el verano y todos, o al menos la mayoría, regresamos a la cotidianidad. Atrás quedan el descanso, el salir de la rutina, el establecer o reforzar lazos de amistad o familiares, el hacer un paréntesis de reflexión y calma, el entregase al ocio, el sentir la naturaleza más cercana…Yo también regreso a atender este pequeño rincón en el que me permito la libertad de escribir de ciertas cosas en la creencia de que a alguien le puedan interesar y quiero aprovechar estas líneas para dar las gracias a todos aquellos que me han alentado a que siga escribiendo.
Y empiezo con un cuento que me vino a la memoria este mes de agosto estando en Santiago de Compostela, hermosa ciudad sagrada, aunque tal vez lo sea por motivos distintos a los que nos han contado, y me refiero lógicamente a la leyenda del apóstol y su tumba.
El cuento se llama “El santuario y el burro”.
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