Tradición Original (I) ¿Qué es?

Entre todas las culturas, religiones y pueblos se ha hablado siempre de un modo impreciso de algo denominado Tradición o Tradición Original.
Muchas veces se la ha concebido como un grupo de Maestros, otras como una cofradía u orden y otras incluso como un pueblo anónimo que mora en algún lugar del planeta. De un modo u otro, lo cierto es que a esta Tradición se la ha concedido siempre una función de Guardián y Depósito del Conocimiento desde tiempos inmemoriales.
Otra de sus características ha sido la de protegerse con la discreción y a menudo el secreto y, cuando la necesidad así lo ha demandado, se muestra al exterior con formas y denominaciones diferentes.
¿Podemos rastrear esta presencia exterior de la Tradición en momentos, lugares y situaciones reconocibles? La respuesta es sí.
Un ejemplo puede ser el de algunas órdenes o cofradías medievales cristianas que realizaron tareas precisas en el curso de la historia y que una vez finalizada su función -con mayor o menor fortuna- dejaron la cáscara cada vez menos activa de sus estructuras en forma de ritos, símbolos, etc.
Lo mismo se puede decir de órdenes sufíes, o grupos monacales cristianos o budistas que custodian aún formas de espiritualidad beneficiosas y que igualmente cumplieron y cumplen una función determinada.
Asimismo también ocurre con personajes de muy diversa procedencia y acción en el mundo que llevaron en ciertos momentos a quienes quisieron escucharlos mensajes, enseñanzas o información útiles, correctos, honestos y necesarios.

Obviamente es en las grandes religiones donde la presencia de la Tradición se hace mucho más evidente. Si podemos contemplarlas lejos de sus posteriores añadidos dogmáticos o doctrinales y valorar adecuadamente la función para la cual dichas religiones fueron dadas al mundo, la perspectiva es muy diferente.
En esta línea es evidente que debemos separar lo que es el fenómeno religioso creado por el ser humano y estructurado en las religiones organizadas – y necesario para tantas personas- con la religiosidad intrínseca del hombre que trasciende las religiones y se ubica en un escalón más alto.
Es cierto que en los últimos tiempos parece que la religiosidad ha desaparecido prácticamente de la sociedad, pero en realidad este fenómeno en un producto cultural, del mismo modo que lo es la pertenencia de un individuo a una determinada religión, pues el hecho de seguir tal o cual fe obedece siempre- salvo escasas excepciones- al lugar y época de nacimiento de una persona.
Sin embargo, y precisamente debido a ese origen, las religiones guardan “tesoros” de gran profundidad y belleza y, poco a poco, procuraré que queden expuestos en este blog.

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