Solo Dios sabe

EL CUENTO DEL CAMPESINO

Un hombre de campo que vivía con su hijo se dio cuenta de que su único y viejo caballo se había escapado del establo. Sus vecinos se acercaron a verlo según supieron la noticia.
-Qué mala suerte, has perdido a vuestra única ayuda para el trabajo duro del campo. Ahora os esperan tiempos difíciles y tal vez el hambre-.
El campesino únicamente contestó:
-Solo Dios sabe.
A los pocos días su viejo caballo regresó acompañado de un joven y vigoroso potro.
Los vecinos dijeron:
-Qué suerte, antes tenías solo un viejo caballo y ahora tienes además otro joven y fuerte. Tu fortuna se ha doblado.
Él contestaba:
-Solo Dios sabe.
A los pocos días, su hijo, al montar al potro, se cayó partiéndose una pierna en la caída.
Los vecinos se lamentaron:
-Qué mala suerte, es una mala herida que no se sabe si se podrá curar. Tú solo no podrás labrar la tierra aunque tengas dos caballos.
El hombre dijo de nuevo:
-Solo Dios sabe.
A los pocos días, llegaron al lugar unos emisarios del rey reclutando a todos los jóvenes para el servicio de armas. Todos los jóvenes del lugar marcharon a la guerra salvo el hijo del campesino que, al estar con la pierna rota y no poder caminar, no fue reclutado.
Los vecinos exclamaron:
Pobres de nosotros que no sabemos si volveremos a ver con vida a nuestros hijos. En cambio tú lo tienes en casa a salvo con una insignificante lesión que en breve sanará.
El campesino, una vez más añadió:
-Solo Dios sabe.

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