Conocimiento, saber y opinión

CONOCIMIENTO, SABER Y OPINIÓN

 

Dada la profusión informativa actual en todos los ámbitos, parece necesario recordar y reflexionar sobre la distinción de lo que pertenece al conocimiento, lo que pertenece al saber y lo que pertenece a una opinión subjetiva individual. Dejo ahora aparte la información falsa, distorsionada o manipulada que obedece a todo tipo de intereses.

Esta reflexión puede extenderse a la literatura pseudo espiritual en la que muchos autores, en realidad, vierten opiniones subjetivas, posiblemente válidas para ellos, pero la mayoría de las veces alejadas del saber y totalmente distantes del conocimiento. Si bien estas opiniones son totalmente respetables si nacen de la sinceridad, son escasamente útiles para otras personas dado que las premisas de las que parten y de las que se nutren, son también subjetivas tanto en lo que se refiere a los referentes ideológicos o de creencias, como a los escenarios y contextos vitales o experimentales de las personas que las proclaman. Veamos las diferencias:

CONOCIMIENTO

El sol sale por el este, respiramos oxígeno, nuestra sangre es roja, un manzano no puede dar higos al igual que una higuera no puede dar manzanas y un caballo y una gallina no pueden aparearse y tener descendencia. Esto es conocimiento objetivo y no es susceptible de opinión. Es universal y pertenece a todos.

SABER

Los arquitectos saben de arquitectura, los químicos de química o los músicos de música, su saber se basa en el estudio y la experiencia acumulada por medio de la praxis. No es tampoco objetivo pues depende del origen de su aprendizaje, del propio patrimonio de experiencia, del propio contenido de su mente o de la individual naturaleza de carácter. Pero los expertos acumulan saber en su área y su opinión es autorizada. Es propia del grupo que comparte ese determinado saber y es útil y valiosa para los demás. Su opinión, por autorizada, merece ser escuchada.

 

OPINIÓN

Por último tenemos la opinión subjetiva individual nacida de las creencias, las ideas prestadas, el entorno y herencia cultural o la propia experiencia vital subjetiva. La experiencia, determinada por la sensorialidad, es filtrada por las creencias, contenidos mentales, fantasía, cultura, etc. y, sobre todo, por la propia interpretación y significado que se le otorgue a la experiencia. Desde este ámbito subjetivo, la opinión que surge es también subjetiva y forma parte de la individualidad por lo que dicha opinión, potencialmente útil para uno mismo si se utiliza como tránsito hacia el conocimiento,  no es generalmente valiosa para los demás sobre todo si está alejada del saber y, especialmente, del conocimiento. Esta opinión subjetiva y muchas veces improvisada, suele generar confusión, sobre todo cuando no queda claro que es solo una opinión subjetiva y se trata- conscientemente o no- de hacerla pasar como un saber o como conocimiento.

Esta reflexión es también muy importante para uno mismo en tanto es básico para conocer la propia mente y sus contenidos y distinguir y discriminar entre  conocimiento, saber y opinión subjetiva, pues un error muy común es confundir el rango de lo que es una opinión subjetiva propia o ajena, con un saber o con el conocimiento.

Por otro lado, la sabiduría tradicional nos enseña que si el lugar del saber o del conocimiento están ya ocupados por las opiniones subjetivas a las que se dan un rango de valor más alto del que merecen, se torna extremadamente difícil acceder a estos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s