LOS DISTINTOS CONCEPTOS DE ALMA

LOS DISTINTOS CONCEPTOS DE ALMA

Muchas veces usamos términos que, cuando menos, resultan polisémicos en función de las doctrinas o ideas que los sustentan. Un ejemplo es la palabra alma que, en realidad, y según qué doctrina o filósofo la describe puede significar una cosa u otra. Valga, por ejemplo, san Agustín, el gran teólogo del cristianismo, para el que el alma no era anterior al cuerpo sino que nacía con él; según otras doctrinas distintas el alma es anterior al cuerpo y además, es eterna. Para el cristianismo, el alma no es el principio espiritual más elevado, ese es el espíritu y, por sintetizar, el alma sería una suerte de elemento conector y vitalizante entre el cuerpo y el espíritu y que realiza su función asociada al cuerpo durante la duración de la vida. Alma viene del término latino anima y significa lo que está animado, es decir, lo que está vivo. En la misma línea tenemos a Aristóteles que afirma en su Tratado sobre el alma que ese principio vital determina en el ser humano su identidad como viviente así como su individualidad. A su vez, durante la vida, alma y cuerpo son indivisibles. Platón nos habla de la triplicidad del alma: una vinculada a los apetitos más básicos que reside en el abdomen, otra vinculada a las pasiones y emociones con sede en el pecho y la que él llama alma racional que reside en la cabeza. Es Platón el principal responsable de la idea de un alma eterna como podemos ver en su famoso Diálogo de Fedón o Sobre el alma. Consideraba que el alma estaba “atrapada” en el cuerpo. Otros filósofos griegos, en cambio, afirmaron que el alma era mortal y desaparecía también al ocurrir la muerte. Platón, curiosamente, plantea una hipótesis muy cercana a la que encontramos en las religiones de Oriente en su famoso mito de la caverna: la condición ilusoria de la vida humana o maya.

En el islam existe un concepto espiritual de índole conceptual más amplio que se llama ruh. Este ruh es el que le da Allah a Adán cuando lo crea. Por tanto le pertenece a él. Se dice en el islam que el cuerpo es la mezquita del ruh. Este ruh penetra en el feto en el cuarto mes de embarazo traído por el ángel Yibril, Gabriel, y sobre él se posan las “cuatro palabras” de Allah que determinan su vida. Ese ruh procede del aliento de Allah y su naturaleza es sutil y etérea. Diferente en naturaleza al ruh, es el nafs que podemos definirlo como “yo” o “ego”. A su vez, hay un nafs triple, uno que se inclina al mal y a la ignorancia; otro nafs que es capaz de modificar su conducta y corregir sus malas inclinaciones y un nafs capaz de aceptar lo real y obrar el bien.

Según el judaísmo, el alma viene a ser la naturaleza verdadera espiritual de un individuo y se manifestaría en cinco aspectos: El alma instintiva (nefesh), el espíritu (ruah), el aliento (neshamá),- los tres más importantes- la vida (jaia) y la individualidad (lejida). Además, distinguen ese anima animal que habita en el individuo del alma espiritual propia del ser humano. Al igual que en el alma animal residen todos los impulsos vitales de supervivencia, sexo, miedos, etc., en el alma espiritual reside el anhelo de unión con Dios. También la parte más elevada, neshema, le pertenece a Dios.  Como es bien sabido, en las religiones del Libro, cristianismo, judaísmo e islam, no aparece la idea de la reencarnación. En cambio, en algunas escuelas de pensamiento griegas, se aceptaba la idea de una suerte de reencarnación llamada metempsicosis. Se basa en esa triplicidad, heredada por el cristianismo, de cuerpo, alma y espíritu y se entendía que ciertos aspectos anímicos o del alma- no la individualidad ni el espíritu- no desaparecían y podían volver a aparecer en otros seres vivos.

Respecto a las doctrinas de Oriente, se han hecho esfuerzos para encontrar en ellas conceptos que puedan ser asimilables a las ideas occidentales antes mencionadas y la verdad es que no es fácil. Igualmente, en cuanto al antiguo Egipto, conceptos como Ka, Ba o Aj  no pueden ser asimilados fácilmente al concepto de alma que nos dejaron Aristóteles y Platón y que luego fue “cristianizada” por san Agustín.

Hay que recordar que en el budismo no existe el alma. Para Buda, este mundo que definimos como “realidad” es ilusorio, y por tanto impermanente y carente de sustancia real. No existe, por tanto, un alma eterna ni un “yo” permanente. Esto evidencia que, por ejemplo, la idea de reencarnación que se ha extendido en occidente es una distorsión muy alejada de la idea budista. La idea de la reencarnación difundida comúnmente en occidente sí requiere la existencia de una individualidad permanente y lo más habitual es que a esa individualidad se la identifique como un alma entendida a la manera cristiana.

Por su parte en el hinduismo, sobre todo, en la escuela filosófica del vedanta existe el concepto atman que ha sido traducido como “ser”, un término muy utilizado en la actualidad. No es fácil trasladar las ideas que tiene este concepto en el hinduismo a las concepciones relativas al alma.

Si bien el atman es la esencia individual que todos tenemos, ese atman es, a su vez, incondicionado por lo fenoménico. Esto es porque atman es la divinidad individualizada emanada de Brahman, el Abosluto, el Uno, y que es el origen de todo atman. Sin embargo es idéntico y de la misma naturaleza que Brahman.  Atman carece de los elementos característicos de la naturaleza humana y no es afectado por ella y, desde luego, permanece inmutable respecto a lo fenoménico y a lo impermanente. Atman y Brahman son Uno, aunque hay velos que los separan.

Esto lo diferencia de modo definitivo de la idea de un alma con características propias de un “yo” con volición como los deseos aspiracionales, por ejemplo, la aspiración a la salvación de un cristiano o la aspiración de liberarse de ciclos reencarnatorios de un hindú. Esta idea de  alma requiere que, de algún modo, conserve señas identificativas de un yo condicionado por su experiencia vital, memoria, sensaciones, creencias, etc. En el atman nada de eso está presente ni le condiciona.

La mayor coincidencia de nuestra idea occidental de alma con una hinduista es con la de Jiva. Es ese Jiva el que en el hinduismo se reencarna. Sin embargo, Jiva pertenece también a lo fenoménico e irreal y, por tanto, la propia reencarnación pertenece a lo irreal y forma parte de la misma ilusión del “yo”. Atman, perteneciendo a lo real, no se puede reencarnar.

Según El yoga Sutra de Patanjali estos son los factores que provocan la separación entre Jiva y Atman:  La ignorancia (referida especialmente a la comprensión defectuosa y a la fantasía); la aversión (lo que la mente y el yo rechazan); el deseo (lo que la mente y el yo anhelan); la individualidad (el yo separado del Uno); y el instinto de supervivencia y la necesidad de actuar (todo acto genera un efecto en el marco de lo fenoménico, de tal modo, que lo alimenta).

Volviendo a los griegos, una pequeña reflexión respecto al alma no estaría completar sin mencionar a Plotino y a su Eneada IV dedicada al alma. Recordemos que Plotino (203-270)  no es solo uno de los más grandes filósofos, sino que se le puede calificar como un maestro espiritual. En una próxima entrega hablaré de él y de su obra.

Un comentario sobre “LOS DISTINTOS CONCEPTOS DE ALMA

  1. Hola Sebastian y muchas gracias por tu articulo , muy interesante
    Solo alguna puntualizacion , el judaismo ortodoxo no acepte la reencarnacion, pero en Cabala si se acepta . Has un libro sobre ello de Jaim Vital que se llama “La rotacion de las almas” o El Gulgul Haneshamot , donde en base a los pensamientos de Isaac Luria indica que la neshama regresa hasta completar su tikum si no ha podido hacerlo en una vida y a veces aun cumpliendolo regresa para ayudar a realizar el Tikun Olam o retorno de todo el universo.
    Respecto a Jaia y Iehida, son niveles del alma que en este universo no podremos alcanzar. Jaia seria como el alma comun de algunas almas tipo alma grupal manteniendo alguns individualidad, pero la Iehida anula las individualidades grupales y se disuelve en el alma universal del infinito.
    Quiza he entendido incorrectamente lo dicho respecto al judaismo , si es asi disculpa.
    Un fuerte abrazo
    Maite

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