LIBROS “CANALIZADOS”: UN CURSO DE MILAGROS

LIBROS “CANALIZADOS”: UN CURSO DE MILAGROS

Una lectora me ha pedido que de mi opinión sobre una obra en concreto, Un curso de Milagros.

Al igual que las obras canalizadas de Alice Bailey (1880-1949)- supuestamente ella era una mera escriba de un maestro tibetano llamado Djwal Khul que se las dictaba telepáticamente- forman hoy día la base de la neo-religión llamada nueva era y significaron una actualización, aunque con las mismas bases, de los postulados teosóficos, Un curso de milagros significó la incorporación a este movimiento de otro paquete ideológico muy vinculado a creencias de fuerte calado de cristianismo protestante, especialmente de la iglesia de la Ciencia Cristiana, con el añadido de algunos conceptos tomados del gnosticismo y del judaísmo y, sobre todo, a la incorporación de un tipo de pensamiento que triunfó en Estados Unidos en la época de la gran depresión de 1929 y que se conoce como “nuevo pensamiento” que es el que, en mi opinión, ha permitido que este libro alcance la difusión y la aceptación popular de la que goza hoy. Sobre este tema ya hice una entrada en la que explicaba que el origen de la hoy extendida “ley de atracción” y otras ideas similares estaba en este “nuevo pensamiento” cuyo principal divulgador fue W.W. Atkinson. El otro aspecto importante para comprender su difusión es que mientras los escritos de los teósofos o de Bailey tienen un casi exclusivo componente oriental, UCDM añade el componente cristiano a su contenido. De este modo potenciales seguidores de la nueva era a los que les resultaban lejanas esas ideas orientales, encontraron en el intenso contenido cristiano de UCDM un nuevo sistema de creencias al que vincularse.

Esta obra se debe a la psicóloga Helen Schucman fallecida en 1981 y también es producto de una canalización. Sin embargo fue el psicólogo clínico Kenneth Wapnick, el que difundió la obra convirtiéndose en su editor y creando la Fundación para Un Curso en Milagros que es la que tuvo sus derechos intelectuales, derechos que hoy creo que están liberados. Wapnick es autor de otros libros como Forma frente a contenido: sexo y dinero; La sanación de la mente; El final de nuestra huida del amor;  Los 50 principios del milagro de Un curso de milagros; El perdón y Jesús; Una introducción básica a Un curso de milagros; y así hasta más de 20 títulos vinculados al ideario de UCDM. Pero si bien se sabe que el doctor Wapnick, fallecido en 2013, intervino en la redacción final de la obra,  no está claro, hasta donde llegó su aportación ni en cuanto a cantidad de texto ni en lo referente a su contenido intelectual. Wapnick, judío de nacimiento, tenía una fuerte devoción cristiana que le llevó a ingresar en un monasterio y a punto estuvo de convertirse en monje. Él mismo contó que en Jerusalén logró conciliar su judaísmo con su cristianismo y que cuando conoció las canalizaciones de Helen Schucman  se dio cuenta de que podía aunar sus aspiraciones espirituales con su condición de psicólogo para unir ambas en el tratamiento de sus pacientes. A él se debe el concepto de “psicoterapia espiritual” con la que se refería a UCDM.  Para la elaboración de la enorme obra de más de 700 páginas, Helen Schucman recibió la colaboración de otro colega psicólogo llamado William Thetford que la invitó a tomar notas respecto a las “voces” que a veces escuchaba. Ambos estuvieron muy unidos en todo el proceso del “dictado de la voz”. La primera edición de la obra fue en 1976 y muy pronto recibió una entusiasta bienvenida entre miembros de las iglesias evangélicas y entre los numerosos seguidores de la corriente “nuevo pensamiento”. El apoyo que recibió el UCDM del popular e influyente programa televisivo de Oprah Winfrey fue definitivo para lograr su difusión popular. Esto mismo ocurrió años después cuando Oprah Winfrey también publicitó y difundió en su programa el libro El Secreto. Este libro es hoy día una puerta de ingreso para muchas personas a UCDM.

De Estados Unidos pasó al resto del mundo sobre todo a través de las distintas iglesias evangélicas de Centro y Sudamérica entre las que ocasionó un gran debate a favor y en contra entre sus miembros y luego llegó a la corriente de pensamiento “nueva era”. Este vínculo con el cristianismo se debe al hecho de que, según afirmación de la propia autora, la voz interior que le dictaba era la del mismísimo Jesús de Nazaret. Helen había vivido ya episodios de “voces”, “luces” y “sueños”, y esto hizo que acudiera para asesorarse al centro que dirigía el hijo del famoso vidente y canalizado Edgar Cayce. Por su parte, su colega William Thetford estaba muy relacionado con la iglesia de la Ciencia Cristiana. Este personaje es clave en la redacción del libro. En una entrevista declaró que “ambos teníamos una misión conjunta (la redacción del libro) aunque yo no escuchase las voces. Helen escuchaba el dictado interior pero era incapaz de transcribir el material directamente”. El corpus ideológico y las creencias de la Iglesia de la Ciencia Cristiana se perciben claramente en el ideario de Un curso de milagros. Precisamente la gran aportación de UCDM respecto al “nuevo pensamiento” de Atkinson y, lo que en mi opinión impulsó su difusión, es que a los principios laicos que este presentaba, se le añadía un soporte espiritual. Son precisamente las aportaciones del antiguo pensamiento gnóstico cristiano el que resultó revolucionario para sus lectores. Valgan por ejemplo la idea de una “mente universal” o que de este mundo es irreal y es producto de nuestra mente. Son también gnósticas las ideas de que no existe pecado ni culpa y, por tanto, nada de lo posteriormente asociado a estos conceptos, aunque son las creencias del ideario de la iglesia Ciencia Cristiana las que forman las bases principales de las que bebe UCDM. Ya Mary Baker Eddy, su fundadora  dijo: “ No hay vida, verdad, inteligencia ni sustancia en la materia. Todo es mente infinita y su manifestación infinita, porque Dios es Todo en todo. El espíritu es verdad inmortal, la materia es error mortal… el espíritu es Dios y el hombre es su imagen y semejanza; por lo tanto el hombre no es material, es espiritual”.

Esta es la tesis que sostiene el ideario del “nuevo pensamiento”, de UCDM, de El Secreto y otras obras afines; unas con fuerte carga espiritual y otras sin ella: con la mente se puede acceder a todo lo que deseemos en el ámbito de lo material, desde la abundancia económica hasta la salud o el encontrar la pareja ideal. Además si esto se consigue, estamos agradando a Dios, pues él quiere eso para nosotros. Si no lo conseguimos es que estamos haciendo algo mal. Hay que recordar que, obviamente, toda la obra está en clave cristiana-temas como el Segundo Advenimiento, el Juicio Final, el Espíritu Santo, la creación, el pecado, Cristo, etc., están presentes en todo el texto-, es decir que un lector que no posea estas claves o que no las maneje culturalmente no puede acceder a los posibles beneficios del libro. Es un libro cristiano para un público cristiano.

Naturalmente, esa idea de Dios-mente y de que no existe una realidad material no es nueva y aparece mucho más elaborada y con más contenido filosófico y espiritual en el famoso Poimandres , obra de gran influencia en el gnosticismo.Por su parte, en el budismo existe la idea de que este mundo es maya, es decir, ilusorio y en el hinduismo, especialmente en el Vedanta, hay numerosa literatura y enseñanzas en torno a este principio.

 El término “milagros” incluido en el título ya muestra las promesas que ofrece el libro a todos aquellos que completasen los ejercicios propuestos durante 365 días que se deben realizar después de leer el voluminoso texto. Nada más ni nada menos que poder solucionar cualquier problema económico, de relaciones o de salud. Eso sí, se deben de seguir escrupulosamente los ejercicios y la mente no debe de albergar ninguna duda sobre la consecución de los objetivos. Si algo falla, no se debe a que el método no sea eficaz, sino a una falta de competencia o fallo en la ejecución de los ejercicios por parte de los practicantes.

Volviendo a la iglesia de la Ciencia Cristiana esta enseña a sus practicantes a ser “sanadores cristianos” pues su fundadora descubrió “La ciencia de la curación cristiana” en 1879, un tipo de sanación no es solo física, sino que es capaz de sanar cualquier otro aspecto de la vida siendo capaz de realizar auténticos “milagros” de cara a los que no conocen ni practican esta ciencia.

Helen Schucman decidió ocultar su participación en UCDM hasta que, a su muerte, fue revelado su nombre. Unos dicen que esto se debió a su humildad, otros a que ella misma dudaba de sus “voces” y que, en realidad no estaba convencida del resultado de la obra ni de sus consecuencias y, por otro lado, que esto se debía al trastorno de depresión psicótica que sufría y de la que era tratada. Fuera como fuese, murió de cáncer en 1981.

Hoy, la opinión más común es que la obra es el resultado de las “voces” de Helen Schucman, de la recopilación, ordenamiento y redacción de Thetford y de la posterior edición de Wapnick con las propias aportaciones doctrinales y de creencias personales de estos últimos especialmente de Thetford. La  estructura de la obra en forma de curso con su propio libro de ejercicios muestran que el UCDM tiene una intencionalidad didáctica y un propósito de mayor alcance que una mera obra de autoayuda.

Es evidente que cualquier opinión sobre una obra “canalizada” parte de la premisa de que el fenómeno de la canalización es real y, una vez aceptado este hecho con todo lo que ello plantea, implica aceptar también que ese canalizador en concreto reúne las condiciones de fiabilidad que para un caso así- nada más y nada menos que “canalizar” a Jesús- deberían ser requeridas.  En este caso, desde mi punto de vista, basta leer los Evangelios para que resulte insólito y hasta surrealista creer que Jesús precise dictar a través de una psicóloga “canalizadora” un curso dividido en lecciones diarias. No obstante, creer o no esta afirmación, queda en el ámbito de lo personal y responde a las creencias, capacidad de discernimiento, sistemas de valores individuales o necesidades psicológicas que cada persona tenga.

También, respecto a las prácticas y ejercicios que contiene, es evidente que eso solo puede ser valorado individualmente pues depende de los beneficios que los practicantes puedan obtener, o no, según su propia apreciación, en qué medida los obtienen y si a través de sus prácticas se alcanzan mayores y mejores resultados que con otras.

Visto lo que se conoce sobre UCDM y sobre sus tres protagonistas, comparto la idea mayoritaria de que, además de las “canalizaciones” de Helen, están presentes los idearios de los dos psicólogos mencionados; por otro lado resulta evidente que hay mezcladas distintas fuentes doctrinales inspiradoras que hacen que el texto, desde mi punto de vista, no contenga desde una perspectiva espiritual ninguna aportación ni de interés ni nueva no conocida anteriormente. Sobre si es una terapia efectiva o no, esta respuesta debería quedar en manos de los psicólogos.

Hay que resaltar que en la actualidad UCDM tiene, por un lado, fervientes, activos  y entusiastas defensores que lo consideran casi un libro sagrado ya con su propia hermenéutica. Del UCDM han nacido numerosos divulgadores del método que ofrecen sus propios cursos e interpretaciones junto a aplicaciones para distintas áreas como la sanación o como aval para grupos motivacionales o de coaching  en torno a la abundancia, el bienestar o incluso como forma de terapia única o asociada a otras. Desde estas plataformas y cursos se proclaman las numerosísimas virtudes del método y los incalculables beneficios que aporta por lo que su número de seguidores sigue aumentando.

Por otro lado hay otras voces también numerosas, principalmente desde el ámbito de la psicología, que consideran UCDM como especialmente peligroso por las secuelas psicológicas que deja en sus seguidores sobre todo a medio y largo plazo. Ese peligro lo basan en que sus seguidores pierden el contacto con la realidad y que la mayoría de las personas que lo practican, después de que la ilusión se difumine, se procuran altas dosis de frustración al no conseguir sus metas de salud, enriquecimiento, bienestar, relaciones sanas, etc. Incluso algunos consideran UCDM tan peligroso como una secta tóxica aportando testimonios de personas que narran los efectos nocivos que para su salud psicológica les provocó seguir el curso durante años.

La polémica está servida. Desde mi punto de vista este debate ya se inició hace tiempo; UCDM es otro elemento más que añadir- un elemento muy potente y atractivo- al conjunto de nuevas doctrinas que, a modo de una nueva religión, buscan diseñar una ideología que sustituya al establishment de las religiones y filosofías reinantes, incluidas las que se refieren a la salud física y mental, por considerarlas ya ineficaces, falsas y manipuladoras.  

Sin embargo nos falta saber si esta neo religión solo busca sustituir, en términos de dominio, control, poder y económicos, a las ya caducas estructuras actuales utilizando también su propia manipulación, falsedad  e ineficacia. Estaríamos ante una historia bien conocida: la del falso rey que derroca al falso rey.

2 comentarios sobre “LIBROS “CANALIZADOS”: UN CURSO DE MILAGROS

  1. Hola Sebastián,

    Con el tema de hoy…¿Crees interesante escribir en el blog sobre la Pistis Sofía? (Al leer lo de UCDM y la “supuestas canalizaciones de Jesús”…no sé porqué lo he relacionado. ¿Es cierto que Pistis Sofía son las enseñanzas de Jesús? ¿Y que durante 11 años, desde su muerte se apareció a los discípulos dándoles ésa enseñanza? Qué hay de cierto? y el libro? Un gran abrazo. pilar

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