CAMBIA LA EXCITACIÓN POR EL FLUIR

CAMBIA LA EXCITACIÓN POR EL FLUIR

NO HAGAS, Y SIN EMBARGO NADA QUEDA POR HACER

LAO TSE

El ser humano es por naturaleza una criatura reactiva. Se mueve a través de una dinámica de acción y reacción. La neurobiología afirma que eso se debe al funcionamiento de nuestro antiguo cerebro reptiliano. También desde la biología se explican bien las excitaciones básicas del sexo o la comida- fundamentales para la vida- con sus respectivas recompensas en forma de placer, pero las posibilidades de activar la fórmula excitación-respuesta-recompensa es muy amplia. En realidad, la mayoría de las veces reaccionamos, no actuamos, y estamos absolutamente habituados a ello. Por eso necesitamos el estímulo de la excitación que provoca nuestras respuestas; excitación que nos aporta recompensas en forma de estimulantes cerebrales que, a su vez, activan lo emocional.

Pero ya la vida nos ofrece a diario su buena dosis de reacciones que no son todas placenteras: reaccionamos con cólera ante una ofensa, con miedo ante una amenaza, con alegría ante una nueva noticia o con tristeza ante un desengañó. Por otra parte todos sabemos el poder de la estimulación, la motivación, la fuerza de las expectativas, la ambición mal gestionada, el intento de consecución de logros exigentes, la intensidad y energía puestas en metas a conquistar, etc., todo esto nos sitúa, día a día, en un alto y constante nivel de excitación frente a esos proyectos a medio y largo plazo o, sencillamente, nos movemos a la búsqueda de la dosis de recompensa placentera a corto plazo. Este es el modo en el que el ser humano actúa comúnmente. Es nuestro combustible cotidiano.

Pero el proceso reactivo apenas pasa por la conciencia y, el darse cuenta, cuando aparece, aparece en los resultados- sean estos placenteros o frustrantes- y no durante el tiempo en el que la excitación está activa; sin embargo, y a pesar de ello, buscamos experiencias que nos hagan salir del monótono aburrimiento de la rutina. Hay un primer problema: la caída en las dependencias- y no solo a sustancias- cuando no en la esclavitud porque, por ejemplo, si nuestra tristeza depende de los que nos ensombrecen la vida, habremos puesto en sus manos un poder que no merecen, o si nuestra alegría depende de que exista un entorno concreto, habremos puesto las condiciones de nuestra alegría en un lugar en donde a lo mejor no podemos actuar; y si necesitamos “experiencias fuertes” para sentirnos vivos, habremos dejado nuestra vida en manos en quien sabe qué tipo de relaciones, experiencias o medios. También sabemos que si nuestra excitación la ponemos en objetivos que nacen y habitan en la ilusión, lo único que estamos consiguiendo es asegurarnos la frustración.

La propuesta en forma de consejo de la sabiduría tradicional va justo en dirección contraria. Se trata de aprender a percibir la vida como un fluir, como una corriente armónica dotada de inteligencia y propósito cuyo discurrir sabe y es capaz de llevarnos prácticamente a cualquier parte y aportarnos lo que necesitamos. Naturalmente la clave consiste en incorporarse, blanda y dulcemente, a esa corriente y dejarse llevar por ella aceptando las condiciones de ese fluir que, lógicamente, a veces no coincidirá con lo que deseamos pero casi siempre coincide con lo que nos conviene. Y bien sabemos que mucho sufrimiento humano nace del conflicto entre lo que se desea y lo que nos conviene.

Los taoístas lo llamaron “no-hacer”, término cuyo verdadero significado se refiere a una acción no reactiva y por tanto enormemente operativa a pesar de su aparente sutilidad. Y tremendamente poderosa. Podríamos decir que se refiere a una acción “homeopática”, algo en apariencia pequeño pero tremendamente capaz. “No hacer” es obvio que no implica ponerse debajo de un árbol a esperar a que alguien te traiga la comida a la boca. En las artes marciales do esto se entiende bien cuando se ve pelear repeliendo una agresión a una persona dando puñetazos y patadas sin sentido con una fuerte emotividad que lo ciega y con un enorme gasto de energía; un maestro de artes marciales dará un único, preciso y rápido golpe sin carga emocional y con muy poco coste energético con un resultado cien veces más eficaz. Desde la excitación actuó el primero, desde el “no hacer” el segundo. Es verdad que no es fácil, pero tal vez se puede empezar tratando de entender  este principio de “no hacer”. El  arte de fluir se centra en saber que ese fluir de la vida hace lo suyo, es decir, lo que debe, y que nosotros debemos hacer lo nuestro .Y la vida es más sabia, sabe mucho más, incluso sabe más de nosotros que nosotros mismos.

PRÓXIMO CONSEJO: VIVE EN EL PRESENTE

Un comentario sobre “CAMBIA LA EXCITACIÓN POR EL FLUIR

  1. Profunda reflexión Sebastián. Yogastha kuru karmani, “establecido en Yoga, realiza la acción” dice Krishna en el Bhagavad Gita. La verdadera acción solo puede surgir cuando se está libre del condicionamiento (reactividad). En el estado de Yoga, la consciencia se ha establecido en su verdadera naturaleza, el Ser, y deja de estar por tanto identificada con la mente. El Ser, el Observador, permanece siempre fuera del campo de la acción, por eso permanece libre de ella, actúa sin actuar y sin embargo nada queda sin hacer.

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