¿QUÉ REGLAS SEGUIR?

¿QUÉ REGLAS SEGUIR?

“No se hizo el hombre para el sábado si no el sábado para el hombre”.

JESÚS DE NAZARET

Esta contundente y poderosa frase de Jesús de Nazaret  pone de manifiesto la necesidad de incorporar unas cuotas suficientes de libertad interior para que las reglas del mundo no limiten ni subordinen nuestro desarrollo espiritual y asumiendo, lógicamente, la responsabilidad que ello conlleva.

Dicho de otro modo, hay que estar atentos a que lo válido no ocupe el lugar de lo verdadero; evitar que lo accesorio prime sobre lo fundamental; intentar que lo que nace de la ignorancia  o de la ofuscación no nos gobierne. Saber distinguir cuándo se ha de renovar o se ha conservar; cuándo hay que unir y cuando hay que separar; cuando hacer o cuando permitir que las cosas se hagan. Saber cuál es el tiempo adecuado para cada tarea y cuál no.

Un ser humano que aspire a un desarrollo interno, no puede dejar que haya reglas impuestas que no le permitan ese desarrollo. Da igual que sean las de otros o sean las que nos hemos instalado nosotros mismos. Pero atención, el reto es vencer esos obstáculos desde una posición de mayor compromiso moral, de mayor exigencia ética, de una mayor implementación en nuestra vida de valores y virtudes. Es cierto que este precepto es de muy alta exigencia y precisa de la comprensión de la autodisciplina, del ejercicio de saber qué sabemos y qué no sabemos, del control de la auto indulgencia, de la capacidad de apreciación del propio error y de rectificar… es decir, un nivel de madurez elevado. Y, lo más importante, saber cuando uno debe de someterse a qué reglas o a cuáles no. Como otras veces, el resultado es la prueba: lo que mi bien procura.

Todo está regido por leyes y normas, por un lado las del mundo, unas veces justas y otras, no. Por otro lado, las leyes de Dios. Y en medio, la posibilidad de establecer un código personal con nuestras propias reglas y en armonía con la ley divina. Y, efectivamente, aparece la gran pregunta: ¿qué leyes divinas? 

En el ejemplo de la frase de Jesús, él tira por tierra, la “ley del sabatt” en el entendimiento de que hay una ley divina superior y que el sometimiento al sábado puede representar un obstáculo.

Además, la iluminadora frase de Jesús señala claramente el error  que aparece cuando se trastocan los conceptos y se privilegia lo accesorio sobre lo fundamental y a lo válido sobre lo verdadero: nunca el sábado, lo que no tiene vida, puede primar sobre el ser humano viviente.

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