SER Y DESPERTAR

SER Y DESPERTAR

Dentro del patrimonio de conocimiento del hinduismo y, también del budismo, existe una afirmación que a menudo mueve a confusión por su contundencia. Esa afirmación nos dice que este mundo material, sensible y fenoménico no es real, que es una ilusión que llamamos Maya. Pero para comprender esta afirmación tan impactante hay que explicar algo previamente.

Desde la percepción de los antiguos sabios y sus enseñanzas, existe lo que ellos llamaron Atman o Ser Real para diferenciarlo del ego o yo ilusorio vinculado a esa otra ilusión llamada maya. El gran Ramana Maharsi lo definió así: La entidad personal la cual identifica la existencia con el cuerpo físico y se llama a si misma “yo”, es el ego.

Por tanto, tenemos el Ser que pertenece a lo Real y el ego que pertenece a maya o ilusión. Pero hay que matizar, no existe el ego porque existe maya, sino que existe maya porque existe el ego. Es decir, el ego produce maya, por lo que el ego es, por su propia naturaleza, ilusorio e irreal.

Por tanto tampoco trasciende ni perdura. Permanece y pertenece a samsara, es decir, a la rueda de la muerte y renacimiento. Esta proceso de renacimiento o reencarnación, por tanto, también pertenece a maya , a lo ilusorio. El ego nace en maya, vive en maya y muere cuando maya muere: cuando aparece la conciencia de atman y cae la ilusión del “yo”. De ahí esa afirmación contundente de ese otro gran sabio de la vía advaita, Nisargadatta: Yo ya estoy muerto.

No se puede expresar de mejor modo que en él despertó el Ser y por tanto ya solo vivía en lo Real y no en el maya.

Y respecto a este ego, ¿cuál es su origen?, ¿cómo se forma?

Veamos lo que nos dice la tradición de los sabios védicos sobre la mente y su cuádruple composición y funciones:

. La percepción de los sentidos que nos abastecen de las impresiones del mundo sensible y fenoménico.

. Los contenidos mentales (experiencias y creencias) y sus consecuentes estados mentales producidos (ansiedad, miedo, ira, aversión, deseo, etc…).

. La aparición del intelecto y del juicio discriminatorio.

. La conciencia individual y percepción de uno mismo.

Luego se produce un proceso.

.Primeramente estos cuatro factores mentales y su interacción procuran la aparición del ego o idea de un “yo”.

.Después el “yo” se identifica con el cuerpo, a continuación con su biografía, y luego con sus creencias y contenidos mentales.

.Por último, cuanto mayores sean las identificaciones con el cuerpo, los contenidos de la mente y la biografía, más se estará atado a maya.

Para comprender lo anterior basta con recordar el momento en el que nos despertamos por la mañana. Pasamos de un estado de no-consciencia, el sueño, a un estado de consciencia de uno mismo, vigilia. También en ese momento se pone en marcha la memoria, la “biografía” de nuestra vida, y aparece la percepción sensorial objetiva que captan los sentidos y la sensación subjetiva que dicha percepción produce. Así mismo, aparece la “lectura” de nuestra realidad a partir de los contenidos de nuestra mente. La suma de todo lo eso es el “yo”.

 Y detrás de la identificación con el cuerpo.

Detrás de la identificación con la biografía.

Detrás de la identificación con los contenidos de la mente.

Detrás está el Ser o Atman.

De un modo realmente preciso se ha llamado despertar al paso de la inmersión del “sopor” que vincula al yo-ego con la ensoñación del maya hacia el Ser real. La diferencia principal con los estados habituales estriba en que, en el estado de Ser, no acontece ya ni implicación ni afectación por el devenir del mundo ni con su perpetuo movimiento “causa-afecto”. Ya, en un estado de calma y presencia benditos, el despierto solo se vincula al mundo sensible y fenoménico a través de la compasión y/o de la comprensión de su tarea de servicio. En este estado, una vez que el ego ha cumplido su función en el maya, poco a poco se va “consumiendo” y es absorbido poco a poco por el Ser: está en el mundo pero no pertenece al mundo. De este modo, al igual que el cuerpo orgánico tiene su presencia en el mundo, en un despierto, su ego solo cumple ya funciones básicas todavía útiles en el mundo, pero ese ego ya carece de ningún poder de servidumbre respecto a maya.

En el Advaita Bodha Deepika, uno de los grandes textos clásicos advaitas se encuentra este diálogo entre el discípulo y el maestro:

  • ¿Quién está capacitado para buscar al Ser?
  • Solo los que poseen las cuatro cualidades requeridas al completo están capacitados, y no otros, tanto si están versados en los Vedas y los sastras, ni los que practican severas austeridades, ni los que observan ritos o votos religiosos, ni los que recitan mantras, ni los que rinden culto a cualquier deidad, ni los que dan grandes donativos, ni los peregrinos errantes…

Continúa más adelante:

  • Para buscar al Ser no hay distinciones de casta, ni de etapas de la vida o cosas similares. Tanto si es un erudito, un paria, un joven o un viejo, un sannyasi, un brahmán, un shudra, un chandala o una mujer, solo las cuatro cualidades lo harán un buscador.

En el mismo texto el maestro aclara cuáles son las cuatro cualidades:

-La primera es el discernimiento para distinguir lo real de lo irreal.

-La segunda es carecer cada vez más de deseo hacia los placeres.

-Cesar las actividades que nacen del ego.

-Desear fuertemente ser liberado.

Este último punto nos pone delante de otro tema tan delicado como imprescindible: la necesidad del gurú o maestro. Antes hemos mencionado a Nisargadatta, veamos lo que dice al respecto:

-Encontrar a un gurú viviente es una rara oportunidad y una gran responsabilidad. Uno no debe tratar estos asuntos a la ligera. Ustedes salen a comprarse el cielo e imaginan que el gurú se lo proporcionará pagando un cierto precio. Pretenden hacer un buen trato ofreciendo poco y pidiendo mucho. Pero no engañan a nadie, salvo a sí mismos.

En Oriente siempre se ha dicho que unos individuos dormidos no pueden despertarse los unos a los otros, solo alguien que está despierto puede hacerlo. De ahí la necesidad de la función del maestro y de la maestría.

Un comentario sobre “SER Y DESPERTAR

  1. Queda claro Sebas. Y cierto es que hoy en día vemos a mucho dormido despertando dormidos. Y ¡cuantos cielos se compran en fin de semana! Encontrar e identificar un maestro viviente es algo que no esta al alcance de cualquiera

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