REENCARNACIÓN Y ARGUMENTOS

REENCARNACIÓN Y ARGUMENTOS

Esta es una respuesta para M., una buena amiga que me pregunta sobre reencarnación, regresiones y registros akásicos.

Sobre estos temas ya hay entradas en el blog, pero referente a tu pregunta concreta, efectivamente, la doctrina de la reencarnación ha sido fuertemente cuestionada desde distintas perspectivas y planteamientos filosóficos y religiosos, sobre todo a partir de un argumento.

Este argumento se refiere a una cuestión. En el año 1920 habitaban el planeta 1900 millones de personas; ahora, en 2020, somos 7500 millones de personas. Eso significa que, lógicamente, solo podrían reencarnar los 1900 millones de personas que vivían en ese momento- eso sin contar con que algunas de esas personas habrían evitado volver a reencarnar-; por tanto la pregunta es ¿de dónde salen las 5600 millones de almas que hay de diferencia entre las personas encarnadas en 1920 y las 7500 actuales? ¿ o es que hay miles de millones de personas que no tienen alma?

Atendiendo a este dato, eso significaría que el 75% de personas que viven ahora son, valga la expresión, “almas nuevas” y, por tanto, sería imposible que recordasen nada de vidas pasadas por muchas regresiones y registros akásicos que les hiciesen.

Si este argumento lo planteamos mucho más atrás en el tiempo la cuestión se complica más. Se calcula que en la época en la que murió Jesús habían 200 millones de personas en el mundo y hoy, estamos cerca de los 7600 millones de personas. Estamos hablando de apenas un 0,03 % o, dicho de otro modo, un 99,97% de almas nuevas que “no proceden” de almas anteriores reencarnadas. Y podemos ir más atrás aun, en el año 1000 a.d.C, se calcula que había 50 millones de habitantes en el mundo. Miles de millones de “almas nuevas” que ¿de dónde salen?

Respecto a los posibles recuerdos de otras vidas, creo que los trabajos de Freud al respecto y estudios de la psicología actual sobre los falsos recuerdos o la implantación de recuerdos me parecen argumentos con interés como para encontrar explicaciones suficientes. Y cualquier persona que haya tomado sustancias que provocan estados alterados de conciencia sabe de la distorsión de los recuerdos y la memoria, de la apariencia real de la fantasía o de la alteración del espacio y del tiempo.

Como bien sabemos, las personas aceptamos más fácilmente y validamos aquellas informaciones que confirman nuestras creencias previas. La creencia de la reencarnación según la expone la teosofía y que hoy es la imperante en la “nueva era” tiene las características de que es muy “cómoda” de asumir (siempre se puede encontrar en vidas pasadas razones que explican la vida de ahora y siempre queda otra vida después para arreglar lo pendiente) , carece de complejidad,  es comprensible para cualquier tipo de intelecto y si además es confirmada por recuerdos, regresiones o “lecturas de registros” su implantación en un sistema de creencias es muy fácil, sobre todo si una persona no ha sido capaz de encontrar respuestas a preguntas existenciales en otros sistemas religiosos o filosóficos o que estas respuestas les resulten complejas y asociadas a la exigencia de cierto nivel de comprensión. Así mismo, la validación de esta doctrina es igualmente muy cómoda ya que simplemente se trata de aceptar lo que dijeron “los maestros invisibles” de los teósofos y que se ha repetido desde entonces.

La mayoría de las personas necesitan tener respuestas a las preguntas existenciales y no hay pregunta mayor que la que se refiere a la muerte. Poder dar una respuesta satisfactoria a una pregunta de este calado es un gran alivio que proporciona seguridad y ofrece una gran oportunidad de que alguien esté mejor consigo mismo porque “ya sabe”. Esto es verdaderamente cómodo pues en cuanto validamos una teoría ya no hay que ir más allá ni darle más vueltas.

Sin embargo, bien sabemos lo que representa el confundir lo válido con lo verdadero, por lo menos para los que aspiran a seguir la Vía. Una cosa es que una hipótesis nos valga y otra que sea verdadera, aunque es bien cierto que para muchas personas el que valga ya es suficiente.Pero justo desde la perspectiva de la Vía, el lugar de donde se parte es muy diferente: se parte del “no saber”, de la duda y de la perplejidad. Y se empieza a entender que no hay respuesta correcta si la pregunta no es correcta.

Volviendo a lo que pregunta M., en realidad nunca he encontrado ninguna justificación de cierto calado ni nivel filosófico ni teológico respecto a esta doctrina de la reencarnación de la nueva era más allá de la repetición de las “revelaciones” de los maestros que “dictaban” a sus canalizadores y que se van transmitiendo tal cual por cursos, libros, o por otros canalizadores, etc. La verdad es que no sé si alguien desde la nueva era ha contra-argumentado a su vez el argumento que he expuesto y que es usado desde antiguo especialmente entre las religiones del Libro. La verdad es que lo veo difícil, pues en mi opinión, un debate “serio” en términos espirituales entre lo que sostiene la nueva era y el contenido profundo de cualquier religión, da igual la que sea, deja en evidencia la endeblez de los postulados de la nueva era que para mí  hoy son ya insostenibles y que conviene dejarlos atrás.

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