EL FIEL

Según la enseñanza del sufismo, la vía del fiel ha de sustentarse en dos pilares: su comportamiento exterior y su vida interior. En ambos casos ser bien guiado en la Vía es fundamental.

La vida interior se fundamenta en el fruto del trabajo espiritual que conduce al encuentro en Dios y con Dios y al consecuente crecimiento. En esa vida interior se dan cita la fe, y el poner la propia voluntad en manos de la voluntad de Dios y en su sabiduría: Él sabe, Él dispone, Él se ocupa.

En cuanto al comportamiento exterior se caracteriza por la adquisición de las virtudes del said, el afortunado”, esto es, indiferencia y calma ante las contingencias del mundo, la expresión de la nobleza como generosidad,  honestidad y sinceridad, el desapego a las cosas materiales, el rechazo a la importancia personal a la autocomplacencia y vanagloria, cultivo del respeto a los demás y a sí mismo, etc…, es decir, la incorporación consciente de todas aquellas virtudes y valores  que procuran que el fiel, en su relación con la vida, se descubra como “el afortunado” tanto por lo que Dios le da, como por lo que no le dio o le quita. El fiel dice: “sobre lo que me dio y tengo, agradecimiento; por lo que no me dio y no tengo entendimiento y abandono; por lo que me dio y quitó,  comprensión y aceptación”. Dado que solo Dios sabe, Él es el más sabio, el fiel se sabe afortunado con lo que tiene, con lo que no tiene y no le ha sido dado y con lo que le fue quitado.

La definición de fiel en castellano es: “el que guarda fe”, “el constante en sus afectos”, “el que cumple sus obligaciones”, “el que no defrauda la confianza depositada en él ”. Ya estas definiciones nos dan medida de lo que significaba solo el mero uso del término. Uno de los nombres de Dios en el islam es Al Mumin que se traduce habitualmente como “el Fiel”, si bien este nombre también se aplica a la función de protector; la fidelidad es una forma de protección  de uno mismo y de aquello a lo que se guarda fidelidad, esto se debe a que la fidelidad es firmeza y fuerza: el fiel es afortunado y fuerte.

La fidelidad no se negocia, ni se presta; no se puede deber fidelidad a dos señores a la vez; es un engaño sobre todo hacía uno mismo. Dice Ibn Arabí sobre el nombre de Al Mumin que además de significar El Fiel, también es El que confirma la fe, “el que confirma la sinceridad del alma”, pues el que no es fiel no es sincero y la sinceridad es fundamental en la Vía. Además, la fidelidad se halla y se sustenta en el amor y es el fruto del vínculo entre El Amante y El Amado.

Dijo el poeta: ¿Quién ante el amor divino del Amado, elige servir a otro y hacerlo su señor?

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